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EL chocolate es una palabra derivada del azteca “xocolatl”, cuyo significado es “agua espumosa”.

Las habas de cacao son el fruto procedente del árbol del cacao que crece mayoritariamente en las regiones de América Central y Sudamérica, de donde es originario. También se cultiva actualmente en África Occidental, donde fue posteriormente transportado por los propios europeos.

El prensado de las habas da lugar a tres productos: el licor de cacao, la crema de cacao, y del residuo, el polvo de cacao. La mezcla de estos componentes da lugar a la pasta de cacao, que es la base para la fabricación de las tabletas de chocolate y de los diferentes tipos de chocolate que conocemos y se consumen hoy en día.

Desde el punto de vista nutricional; el chocolate, como alimento es completo, ya que contiene aproximadamente un 40-50% de grasas, un 5-13% de proteínas, un 10-40% de carbohidratos, minerales (fósforo, calcio, hierro), además de aportar vitaminas A y del complejo B (todo esto varía según el porcentaje de cacao que contenga y la elaboración del fabricante, el chocolate con cacao desde 70% al 99%). La materia grasa del chocolate es la crema o manteca de cacao, que contiene un 35% de ácido oleico, un 35% de ácido esteárico, y un 25% de ácido palmítico. El 5% restante está formado por diversos ácidos grasos de cadena corta cuya composición es típica de las diferentes habas de cacao.

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Numerosos estudios han discutido mucho sobre los efectos en el perfil lipídico de los ácidos grasos más comunes en la crema de cacao. De hecho, se sabe que el ácido oleico tiene efectos hipocolesterolémicos, que el ácido esteárico tiene un efecto neutro, y que el ácido palmítico aumenta los niveles de colesterol plasmático1. ¿Entonces qué ocurre si consumimos chocolate cuya grasa contiene mayoritariamente estos tres ácidos grasos? Numerosos estudios han demostrado que el consumo de chocolate tiene un efecto neutro en los niveles de colesterol plasmático 2,3, lo que deriva un efecto de compensación de la acción de los tres ácidos grasos, con lo cual no ocurre nada negativo.

Antiguamente se asociaba el consumo de cacao y de chocolate con beneficios para la salud, tales como fuerza, vigor sexual, resistencia en los trabajos duros y muchos otros beneficios, aunque, inicialmente, sin un fundamento científico probado 4. Hoy, sin embargo, el conocimiento actual de los beneficios de salud aportados por muchas sustancias de origen natural, y los adelantos técnicos nos permiten la detección, la cuantificación y el análisis de las propiedades químicas y biológicas de estas sustancias, catalogadas como “beneficiosas para la salud”. El chocolate es uno de ellos, y el beneficio de su consumo se asocia directamente con el poder antioxidante de sus componentes 5-7.

La función de los antioxidantes de origen natural se asocia, desde hace más de treinta años, con su acción protectora en la prevención y el desarrollo de diversas patologías conocidas como “patologías por estrés oxidativo” 8,9. Estas patologías se relacionan con el efecto venenoso del oxígeno, el que al transformarse en radicales libres en nuestro propio organismo, inicia procesos de oxidación no controlados que dañan funciones celulares, conduciendo potencialmente al desarrollo de una o de varias enfermedades.

El chocolate contiene pequeñas cantidades de cafeína, pero una cantidad relativamente alta de teobromina, una sustancia alcaloidea, similar a la cafeína, cuya potencia como estimulante es 1/10 del efecto de la cafeína. Una porción típica de chocolate negro (20 g) contiene 1 a 6 mg de cafeína y 10 a 30 mg de teobromina, lo cual es una cantidad muy pequeña si se compara con la que aporta un café (137 mg de cafeína y 60 mg de teobromina por porción de, aproximadamente 10g) 10.

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Entre los antioxidantes de origen natural que debemos ingerir en nuestra alimentación, los flavonoides ocupan un lugar muy importante 11,12. Junto con antioxidantes naturales tales como los tocoferoles, los tocotrienoles, y los carotenoides, los flavonoides son polifenoles de amplia distribución en el reino vegetal, aunque son pocos los alimentos que contienen cantidades apreciables de estos compuestos 13. El cacao es justamente uno de los alimentos que se caracteriza por contener una alta proporción de flavonoides 14. El término flavonoides es un nombre genérico para identificar colectivamente a una gran variedad de compuestos de estructura similar. Los flavonoides que se encuentran en alta concentración en el cacao, y por consiguiente en el chocolate, son los llamados flavanoles.

Algunos alimentos contienen flavanoles, como es el caso de la manzana, infusiones como el té negro (forma fermentada del té verde), entre otros. Pero sin lugar a dudas, el cacao, y uno de los productos derivados del cacao, el chocolate negro, son los alimentos que contienen la mayor cantidad de flavanoles. La figura 4 nos muestra el contenido total de flavanoles + procianidinas de algunos alimentos, y donde se puede apreciar el alto contenido de estos compuestos en el chocolate negro, cuando se expresan por 100 g de producto.

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El conocimiento actual es que los flavanoles contenidos en el cacao y en el chocolate contribuyen a la protección de la salud cardiovascular al inhibir la oxidación de las LDL, la agregación de las plaquetas, y los procesos inflamatorios derivados de la formación de los leucotrienos 15,16. Estos efectos de traducen en que el consumo moderado de chocolate, particularmente de chocolate negro que es el que contiene la mayor cantidad de flavanoles, es beneficioso para disminuir la presión arterial, y el riesgo de trombosis y de ateromatosis en el humano, según conclusiones recientes del Zutphen Elderly Study, estudio recientemente finalizado realizado en la ciudad de Zutphen, Holanda 17 para evaluar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

En resumen, aunque el cacao y el chocolate se han consumido durante cientos de años, no es hasta recientemente cuando comenzamos a conocer y a entender los beneficios de este sabroso alimento, los que derivan principalmente de su alto contenido de flavonoides. Ahora bien, la idea no es promover el consumo exagerado de chocolate, sobre todo en individuos obesos o con sobrepeso quienes deben restringir su consumo. Existen muchas fuentes de flavonoides, por lo cual la recomendación ideal es combinar adecuadamente el consumo de frutas y verduras de manera habitual, sin privarnos del placer de comer un “buen” chocolate de vez en cuando. Un buen chocolate es aquel cuyo principal ingrediente sea el cacao y con un mínimo del 70% en adelante; aunque en mi opinión y solo es mi opinión, a partir del 85% al 100%, ya que estos a penas, van a contener una cantidad pequeña de azúcar añadido por cada 100 g de producto (1 o 2 g).

Una porción de chocolate es un trocito más de salud.

 

Bibliografía:

1.       Yu, S., Derr, J., Etherton, T., Kris-Etherton, P. Plasma cholesterol predictive equations demonstrate that stearic acid  is neutral and monounsaturated fatty acids are hypocholesterolemic. Am J Clin Nutr 1995; 61: 1129-1139.

2.        Kris-Etherton, P., Derr, J., Mitchell, D. The role of fatty acid saturation on plasma lipids, lipoproteins and apolipoproteins: I Effects of whole food diets high in cocoa butter, olive oil, soybean oil, dairy butter, and milk chocolate on the plasma lipids of young men. Metabolism 1993; 42: 121-129.

3.        Kris-Etherton, P., Derr, J., Mustard, V., Seligson, F., Pearson, T. Effects of a milk chocolate bar per day substituted for a high carbohydrate snack in young men on a NCEP/AHA Step I diet. Am J Clin Nutr 1994; 60: 1037S-1042S.

4.       Dillinger, T., Barriga, P., Escárcega, S., Jiménez, M., Salazar, D., Grivetti, L. Food of the Gods: Cure for the humanity? A cultural history of the medicinal and ritual use of chocolate. J Nutr 2000; 130: 2057S- 2072S.

5.       Wollgast, J., Anklam, E. Polyphenols in chocolate: is there a contribution to human health? Food Res Int 2000; 33: 449-459.

6.       Weisburger, JH. Chemopreventive effects of cocoa polyphenols on chronic diseases. Exp Biol Med 2001; 226: 891-897.

7.        Hannum, S., Schmitz, H., Keen, C. Chocolate: A heart-healthy food? Show me the science. Nutrition to Day  2002; 37: 103-109.

8.       Oldman, K., Bowen, P. Oxidative stress in critical care: Is antioxidant supplementation beneficial? J Am Diet Assoc 1998; 98: 1001-1008.

9.       Finkel, T., Holbrook, N. Oxidants, oxidative stress and the biology of ageing. Nature 2000; 408: 239-246.

10.   Pennington, J. En: Bowes & Church´s Food Values of Portions Commonly Used. 16th ed. Lippincott, J. Co, 1994.

11.    Sirving, OK., Hertog, MG., Feskens, EJ., Kromhout, D. Dietary flavonoids, antioxidants vitamins, and incidence of stroke. Arch Intern Med 1996; 154: 637-642.

12.     Pietta, P. Flavonoids as antioxidants. J Nat Prod 2000; 63: 1035-1042.

13.    Bravo, L. Polyphenols: chemistry, dietary sources, metabolism, and nutritional significance. Nutr Rev 1998; 56: 317-333.

14.   Dreosti, I. Antioxidant polyphenol in tea, cocoa, and wine. Nutrition 2000; 16: 692696.

15.    Ariefdjohan, M., Savaiano, D Chocolate and cardiovascular health: ¿It is to good to be true? Nut Rev 2005; 63: 427-430. 

16.   Engler, MB, Engler, MM. The emerging role of flavonoid-rich cocoa and chocolate in cardiovascular health and disease. Nut Rev 2006; 64: 109-118.

17.   Buijsse, B., Feskens, E., Kok, F., Kromhout, D. Cocoa intake, blood pressure, and cardiovascular mortality. Arch Intern Med 2006; 166: 411-417.

 

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Buena pregunta esta: ¿es tu proteína de suero realmente de suero ? anteriormente hablamos en otro post sobre la whey protein  (proteína de suero) y los tipos que había, en éste; vamos a hablar sobre si son todas las proteína de suero tan puras como nos venden y contienen la cantidad de proteína de suero que nos indica la etiqueta del bote de muchas marcas de suplementación deportiva o están adulteradas con aminoácidos no proteicos y otras sustancias nitrogenadas (arginina, glicina, taurina, creatina…) para elevar el contenido de nitrógeno total que aparece en los análisis químicos del método Kjeldahl que es el método que usan las empresas de suplementos deportivos (para que sus productos sean aprobados por la FDA ( Food And Drug Administration / Administración de alimentos y fármacos). La FDA (Food and Drug Administration: Agencia de Alimentos y Medicamentos o Agencia de Drogas y Alimentos ) es la agencia del gobierno de los Estados Unidos y es responsable de la regulación de alimentos (tanto para personas como para animales), medicamentos o fármacos (humanos y veterinarios), cosméticos, aparatos médicos (humanos y animales), productos biológicos y derivados sanguíneos entre otros.

¿Qué es el método Kjeldahl?

Johan Gustav Christoffer Thorsager Kjeldahl (Copenhague, Dinamarca, 16 de agosto de 1849 – 18 de julio de 1900), fue un químico que desarrolló un método de análisis químico para determinar así la cantidad de nitrógeno en ciertos compuestos orgánicos. Esta técnica de análisis es la que se conoce como el método Kjeldahl.

El contenido proteínico de los alimentos puede determinarse por medio de diversos métodos. El método Kjeldahl se basa en la determinación del nitrógeno. La determinación del contenido de nitrógeno en muestras de naturaleza orgánica es importante en muchos campos de análisis, como los relacionados con las industrias agroalimentaria o farmacológica o con el medio ambiente, entre otros. Desde hace más de 100 años se está utilizando el método Kjeldahl para la determinación del nitrógeno en una amplia gama de muestras (alimentos y bebidas, piensos, forrajes, fertilizantes) para el cálculo del contenido en proteína. También se utiliza el método Kjeldahl para la determinación de nitrógeno en aguas residuales y suelos. Es un método oficial descrito en múltiples normativas: AOAC, USEPA, ISO, Farmacopeas y distintas Directivas Comunitarias. La convención general, sobreentendida, es que la totalidad del nitrógeno de la muestra está en forma proteica, aún cuando la realidad es que, según la naturaleza del producto, una fracción considerable del nitrógeno procede de otros compuestos nitrogenados (bases púricas y pirimidínicas, creatina y creatinina, urea, amoniaco, etc.), por ello se denomina “proteína bruta” o “proteína total” a la obtenida por este método. Con este análisis, sin embargo, no se determina el nitrógeno nítrico, el cianhídrico, el de la hidracina, el de grupos azo y el nitrógeno de un núcleo cíclico.

El método Kjeldahl mide el contenido en nitrógeno de una muestra. El contenido en proteína se puede calcular seguidamente, presuponiendo una proporción entre la proteína y el nitrógeno para el alimento específico que está siendo analizando, tal y como explicaremos más adelante.
Este método puede ser dividido, básicamente en 3 etapas: digestión o mineralización, destilación y valoración. El procedimiento a seguir es diferente en función de si en la etapa de destilación el nitrógeno liberado es recogido sobre una disolución de ácido bórico o sobre un exceso conocido de ácido clorhídrico o sulfúrico patrón. Ello condicionará la forma de realizar la siguiente etapa de valoración, así como los reactivos empleados.

Sé que esta parte de química es un poco aburrida, algunos lo habréis pasado de lago (no pasa nada, solo es por explicarlo un poco como funciona de forma resumida)   si os interesa saber más hay en internet cientos de documentos y ensayos sobre como llevar el proceso paso a paso.

¿Por qué nos engañan con la Whey Protein?

Las empresas de suplementos deportivos y dietéticos tras superar las “pruebas” del método Kjeldahl que consiste en medir la cantidad de nitrógeno que contienen los aminoácidos que componen la proteína de suero; y ésta, puede ser fácilmente adulterada, al agregarle algún compuesto que posea nitrógeno como aminoácidos no proteicos y sustancias nitrogenadas ( arginina, glicina, taurina, creatina…)

La prueba se basa en la cantidad de nitrógeno de un alimento para determinar el contenido total de proteínas. Recuerda –Nitrógeno-. Entonces para determinar la cantidad de proteína en una proteína de suero se basan en su contenido de nitrógeno total y no de la cantidad de cada aminoácido de la que se compone. Ese es el verdadero problema. Las compañías lo que hacen es añadirle compuestos que incrementan el contenido del nitrógeno total para superar el test y hacer que parezca que haya más proteína de la que en verdad tiene. Los resultados obtenidos por dicho método podrían hacer indicar en la etiqueta  que el producto contiene más proteínas de su contenido real. Este fraude, que cada vez usan más las empresas de suplementos dietéticos y deportivos se conoce como “Amino Spiking” (adulteración de aminoácidos). ¿Por qué usan este vacío legal permitido o estafa?  Por lo único que les interesa: ganar más dinero. Todo esto es a causa de poder generar más dinero. (Técnicamente te están robando). Porqué estos trucos para aumentar el % de proteínas en un análisis” permiten  reducir sus costes de producción y aumentar sus beneficios. El precio de la proteína de suero ha estado incrementando en los ultimos años, y la tendencia se mantiene.

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Esto por desgracia es legal, inmoral, poco ético, impreciso y una estafa, ¡Digámoslo claro!

¿Cuánto cuesta un bote de proteína de suero?

   Un bote de proteína de concentrado se suero que oscila entre un 70%-80% de proteína de suero por cada 100 gramos, dependiendo de la marca; suele costar alrededor de entre 40 y 55 euros de media el bote de 2 kg/ 2.2kg según la marca que sea.

Resumiendo de forma muy breve y sencilla: la proteína de suero de leche es una mezcla proteica que se forma como un subproducto de la fabricación de queso con un color amarillento, la cuál en su día era descartada por la industria láctica hasta que descubrieron su valor comercial. El suero es la parte líquida de la leche, que se separa durante la producción de queso. La leche contiene dos tipos principales de proteína: la caseína (80 %) y la proteína de suero (20 %).

Fue  considerada durante  muchos años como un desecho difícil de tratar y eliminar debido a las grandes cantidades producidas en la industria del queso, actualmente es una de las materias primas más usadas en el ámbito alimentario. Nuevas tecnologías permiten recuperar los principales nutrientes y elaborar a base de ellos nuevos productos como los concentrados de proteínas de suero,  emulsificantes, estabilizantes y otros aditivos que confieren propiedades reológicas y sensoriales en la industria alimentaria. El suero tiene proteínas de gran calidad como la beta-lactoglobulina, alfa-lactoalbumina y  seroalbúmina entre otras. El suero de leche es la proteína con  mayor valor biológico de todas las proteínas conocidas hasta hoy.

El suero de leche además es rico en sales minerales, vitaminas y aporta todos los aminoácidos necesarios para el organismo, así como aminoácidos ramificados, lo que favorece la síntesis proteica, el aumento de masa muscular y evita el catabolismo de los tejidos (pérdida de tejido muscular).

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El precio de un kg de suero es de media de 32 céntimos de euro el kilo. La producción de un bote sería alrededor de 2 o 3 euros, el resto estamos pagando el beneficio de la marca a la compañía de turno y a los atletas que los publicitan. Así que ya que están ganando dinero de sobra, no es muy ético que encima te vendan una proteína que contiene menos cantidad que la que pone en la etiqueta del bote; eso ya es una desfachatez.

¿Cómo evitar que te engañen?

En primer lugar, ahí que tener claro que si un bote de proteína no muestra el aminograma en la etiqueta ya es para sospechar y descartarla de antemano; es cierto que si ponen los ingredientes te pondrán los aminoácidos, pero no se puede saber si está adulterada o no. Podemos especular todo lo que queramos pero no deberíamos, todas las proteínas deben de tener un perfil de aminoácidos completo; por eso, lo ideal es no comprarlas y dejar de apoyar este tipo de práctica que por desgracia es legal aún. Quizás llegue el día en que todas los productos de proteínas tengan perfil de aminoácidos en el etiquetado.

Si la fórmula de proteína es respetable y transparente debería darnos el perfil de aminoácidos. El perfil de aminoácidos te va ha decir que cantidad de los 18 aminoácidos que componen la proteína de suero contiene de cada uno.

Los aminoácidos (contienen nitrógeno), de ahí el término en ingles de este tipo de adulteración: “Amino Spiking” o “protein Spiking”.

No es lo mismo 1 g de proteína de suero (constituida de varios aminoácidos) que 1 gramo de un único aminoácido, pero bajo el punto de vista de la prueba de Kjeldahl, es lo mismo.

     Y no solo eso si no que te pueden dar aminoácidos que no constituyen  la proteína de suero, y solo se agregan como aminoácidos libres. También te pueden dar compuestos que ni siquiera son aminoácidos, pero contienen nitrógeno; como la creatina, (más adelante  hablaré sobre esto). Esto se va a seguir contando como proteína, por que, recordemos que, el contenido de proteína se mide con la cantidad de nitrógeno y no por la cantidad de aminoácidos que la constituyen. Y los aminoácidos tienen nitrógeno. Entonces, bajo este método, un gramo de aminoácidos ( de un solo tipo) pasa como un gramo de proteína (varios aminoácidos  distintos). Cuando en verdad no son gramos de proteína si no gramos de aminoácidos. No es lo mismo. Hay que tener en cuenta que lo que se busca al comprar una proteína de suero de leche  de calidad es la pureza y calidad de las fuentes de proteína, así como su biodisponibilidad.
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    Más específicamente taurina y glicina,  también pueden ser ácido glutámico/glutamina o péptidos de glutamina(pueden ser otros pero estos son los más comunes en cuanto a las adulteraciones de la proteína de suero).

La taurina es un aminoácido no esencial que nuestro organismo es capaz de sintetizar por sí solo, de forma que está presente en nuestro cuerpo al producirse a través de dos aminoácidos: cisteína y metionina. La taurina no forma parte del aminograma de la proteína de suero, así que si la ves activa tus sentidos.

La glicina y la glutamina (aminoácido no esenciales) forman parte del aminograma de la proteína de suero, ahí todo bien; el problema está en las cantidades que incluyen por toma o por cada 100 gramos.  Por una dosis de 25-30 gr de proteína de suero si hay mas de 0,4 gramos  o 1,2 gramos por cada 100 gramos  aproximadamente hablaríamos de adulteración de la proteína mediante el método Kjeldahl ( para subir el nitrógeno en gran cantidad).

Otro caso a tener en cuenta, cuando compramos proteína es si lleva creatina o no. Esto debería ser lógico, la creatina no forma parte de la proteína de suero. ¿Pero la creatina no se supone que es buena? Sí, pero esto no es motivo para comprar una proteína que la contenga ya que suelen llevar entre 1 y 3 gramos (dosis que no llega ni a la recomendada diariamente); además debes ser tú quien elija tomarla en el caso de que tengas necesidad debido a tu objetivo y no al revés. Imagina que tienes como objetivo aumentar tu masa muscular y  debes ingerir entre 10 y 20 gr. diarios de creatina en una fase de carga, ¿Cuántos batidos te tendrías que tomar? ¿muchos verdad? ¿Deberías de sustituir alimentos que contengan proteína para sustituirlos por la proteína para obtener así tu creatina? No, eso sería una locura; sustituir alimentos por batidos todo el día para obtener creatina, la cual puedes obtener por otro lado tanto en alimentos como carnes y pescados o incluso en un suplemento. Lo que en realidad ocurre es que la creatina contiene mucho nitrógeno. Las empresas lo saben, y esto; en la prueba del método Kjeldahl  “lo rompe” dando lugar a nivel irreales, aproximadamente un gramo de creatina se registraría como 1,8 gramos de  proteína, una locura ¿Verdad? Pues así es como nos adulteran las cantidades de la proteína en los botes que nos venden algunas empresas de suplementación de la industria del Fitness.

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Entendiendo la idea

La verdad el tema de la adulteración de proteína puede sonar muy peligroso o alarmante, pero no lo es; al fin y al cabo, qué te puede afectar que te  den unos pocos gramos menos de proteína cuando la mayoría toma más cantidad diaria de la que necesita.

No es perjudicial, salvo que tomes mucha proteína en tu alimentación; ya que podía aumentar tus niveles de nitrógeno ureico en sangre debido al exceso de  la proteína ingerida.

Pero lo que pretendo decir, es que aunque la adulteración en un principio no es perjudicable para la salud, las compañías no deben ganar más dinero a nuestra costa con este tipo de artimañas que son legales siempre y cuando vengan indicado en la etiqueta (como ocurre con la creatina, taurina, etc).

La cuestión es que las compañías se salen con la suya debido como siempre a la ineficacia de las leyes,vacíos legales y a una mala regulación por parte de las autoridades competentes. Ellas engañan a la gente vendiendo productos que no llevan la cantidad que afirman, a un precio desorbitado y todo para abaratar costes para que las compañías de suplementos deportivos aumentos sus ingresos (que no son pocos). Mientras que hay otras compañías que se mantienen transparentes y no usan estos “trucos” (presentan perfil de aminoácidos, no agregan aminoácidos como la taurina, no agregan creatina, etc…) y no consiguen los márgenes de beneficios tan altos como las empresas que sí las utilizan.

Aquí os dejo una imagen para que la descarguéis en  el ordenador y poder ampliarla para que se vea mejor. En ella podéis encontrar el aminograma del cual está compuesto cada fórmula que compone cada uno de los envases de la mayoría de las marcas del mercado de proteínas.

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En resumen:

  • Algunas compañías de suplementos deportivos agregan aminoácidos como taurina, glicina, glutamina y/o  sustancias como la creatina a las fórmulas de proteína de suero de leche para alterar los resultados del análisis químico del método Kjeldahl (el cual se centra en la cantidad de nitrógeno y no en la cantidad  de los aminoácidos que contiene).
  • Siempre debes mirar el aminograma, si no lleva, descártala directamente.
  • Fijarse si llevan los 18 aminoácidos que constituyen la proteína de suero de leche y la cantidad que lleva de cada uno de ellos, en especial, de la glicina y ácido glutámico/glutamina.
  • No comprar proteínas que contengan creatina, pues ésta no forma parte de la proteína de suero de leche (solo la agregan para aumentar los niveles de proteína en la prueba de Kjeldahl ya que contiene mucho nitrógeno y aproximadamente un gramo de creatina se registraría como 1,8 gramos de  proteína.
  • Prestar atención a algunas marcas de suplementos, ya que estas anuncian proteínas que contienen menos cantidad de proteína que la que ofrecen realmente. Aquí un enlace de un estudio de proteínas de suero (concentrado, aislado e hidrolizado) de algunas compañías de suplementos https://docs.google.com/spreadsheets/d/1GK7YClXUNOPMCGk51Ha9FIdHEWQ0as1lpfKE0pRKWBE/edit#gid=

 

 

Bibliografia:

AOAC International: “Official Methods of Analysis”. 17ªed. Gaithersburg, USA, 2000.

Skoog, D.A.; West, D.M.: “Química analítica”. 4ªed, McGraw-Hill, 1989.

Adrian, J.; Potus, J.; Poiffait, A.; Dauvillier, P.: “Análisis nutricional de los alimentos”, Ed. Acribia, 2000.

Nielsen, S.: “Food Analysis”, Ed. Kluwer Academic/Plenum Publ, 2003.

http://www.wikipedia.org

http://www.gerhardt.de

http://www.portalechero.com/innovaportal/file/4057/1/concentracion-de-suero-por-oi-y-nf.pdf

https://docs.google.com/spreadsheets/d/1GK7YClXUNOPMCGk51Ha9FIdHEWQ0as1lpfKE0pRKWBE/edit#gid=

 

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Si uno es consciente de la realidad y su entorno, no es difícil darse cuenta en estos días, donde la abundancia de los alimentos, suplementos nutricionales y gimnasios es abrumadora; que algo está ocurriendo cuando la Obesidad (una epidemia que  global que aún los gobiernos no se han tomado en serio y que es una de los factores que causan más muertes en el mundo) y el sobrepeso están en aumento.

¿Cómo es posible que en el siglo XXI, donde disponemos de comida a raudales sin el esfuerzo de tener que cultivarla por uno mismo para consumirla (  solamente teniendo que ir al mercado, al super o incluso aveces con el esfuerzo de hacer un solo clip de ratón), teniendo conocimientos científicos evidenciados que demuestran que realizar cualquier actividad física es buena para la salud, que disponemos de gimnasios o instalaciones deportivas de alto rendimiento deportivo, métodos para recuperarnos mejor de estos entrenamientos y tiempo libre para realizarlo, la gente sigue aumentando de peso sin control? ¿Qué ocurre? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Por qué incluso con este auge de la industria del Fitness en España, que está aumentando en los últimos años, seguimos con la tendencia negativa?

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Quizás sea hora de ser críticos y replantearse que estamos haciendo; que cosas no funcionan y porqué no funcionan. ¿Qué hemos hecho mal? Nuestros antepasados comían para sobrevivir, nosotros por el contrario comemos para satisfacer nuestros deseos, no comemos lo que necesitamos sino lo que nos gusta. ¿Es problema de la industria de la alimentación? ¿Tiene algo que ver que muchas marcas financien muchos congresos sobre nutrición para venderte sus productos realzando propiedades y beneficios que no tienen o no son necesarios? ¿Quizás el vacío y descontrol de la titulación y regulación de los profesionales del mundo deportivo, Fitness y la musculación? ¿Tiene que ver algo la falta de medios en muchos gimnasios y centros deportivos? ¿Ha tenido algo que ver la tendencia a los “Low cost” y “Wellness” que España ha experimentado estos últimos años? ¿Ayuda el desequilibrio en ayudas y becas, los focos mediáticos que siempre apuntan en la misma dirección y la falta de apoyo a los atletas de élite por parte de las instituciones públicas? ¿Tiene algo que ver la sobreinformación de la que hoy en día disponemos dando lugar también a la desinformación? ¿Es posible que nuestro sistema de educación nutricional sea incorrecto tanto a nivel universitario como a nivel elemental como ciudadano? ¿Quizás sea la falta de ética de los medios de comunicación, que no ayudan a divulgar los hábitos de vida saludable tanto en los programas como en los anuncios? ¿Puede que la industria del Fitness venda sus productos para lograr cuerpos que no se corresponden con la realidad? ¿Es falta de coordinación o falta de trabajo multiplural con dietistas-nutricionistas, entrenadores, psicólogos y médicos? ¿Tiene algo que ver que el dietista-nutricionista no forme parte de la sanidad pública? ¿Puede ser que algunas asociaciones de la salud recomienden productos perjudiciales o poco recomendado, simplemente porque ganan dinero, dejando aun lado su moral y ética profesional? O ¿Quizás simplemente es que no existe conexión entre el paciente-médico/entrenador y no se soluciona el problema que origina ese sobrepeso?

Con este post vamos a tratar de plantear y responder algunas de estas cuestiones, otras simplemente son preguntas que caben hacerse, para reflexionar por qué fracasamos actualmente…

En los supermercados ya no encontramos productos de temporada, hay fruta y verduras durante todo el año, que se cultivan en cualquier parte del mundo y se recogen cuando aun están verdes y se maduran con gas etileno.

Parece ser que hay cierta tendencia intencionada a esconder la procedencia de los alimentos. ¿Por qué? Quizás porque si el consumidor supiera de donde procede seguramente no se lo comería. La comida se ha vuelto más peligrosa por motivos que nos ocultan deliberadamente. Hay un pequeño número de corporaciones que controlan la Industria Alimentaria. El 80% de todo lo que se produce en el mundo lo realizan las principales corporaciones agroalimentarias  (Unilever, Nestlé, Kraft, Mars, Danone, Pepsico, etc)

Más de uno se preguntará ¿Cómo es posible que puedas comprar por 1 euro una hamburguesa en McDonalds  y por ese precio mismo no podamos comprar una pieza de brócoli? ¿Cómo puedes comprar un paquete de bollería industrial por 2 euros y no puedas comprar un kilo de kiwis? ¿Con este tipo de sucesos que mensaje mandamos a nuestros familiares, amigos y la población en general? Hemos desviado nuestro consumo hacia una mala alimentación (productos ultraprocesados) y no es casualidad, el motivo de que esa mala alimentación sea más barata es simplemente que esa comida es la que se está subvencionando y apoyando por los gobiernos. Y eso esta directamente relacionado con el tipo de agricultura que se esta realizando y las normativas que se están aprobando.

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Muchos de los productos con un alto nivel de calorías que nos venden, proceden de materias como el trigo y el maíz. La fécula que hay en un grano de maíz puede descomponerse y volver a reunirse, y se puede hacer maltodextrina, isoglucosa, diglicéridos, ácido ascórbico, acetato de Ethel, estearato cálcico, etc. Todos esos ingredientes que desconocemos pero que están en la comida procesada, y sorprende la cantidad de ellos que proceden del maíz; además, sirve como pienso para los animales (pollos, cerdos, vacas y cada vez más para peces de piscifactoría como tilapia y salmón entre otros). Y como el precio de esas calorías (vacías nutricionalmente) es más barato, uno de los mejores indicadores de Obesidad es el nivel de ingesta.

La Industria Alimentaria repite por activa y por pasiva que “la obesidad es un problema de responsabilidad personal”, pero ellos están modificando los alimentos repletos de sal, grasas y su tesoro más preciado el azúcar. Estamos programados para buscar tres sabores: azúcar, sal y grasas. Estas tres cosas son muy escasas en la naturaleza. Sin embargo, el azúcar lo encontramos a nuestro alcance las 24 horas, todos los días de la semana en cantidades ilimitadas. Tomamos cientos de litros y kilos de todo esto al año. Y esta alimentación de isoglucosa e hidratos de carbonos refinados produce subidas bruscas en los niveles de insulina que van debilitando poco a poco el sistema que tenemos de metabolizar el azúcar.

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Como consumidores en cierta medida,nos hemos desvinculado, despreocupado y hemos decidido mantenernos en la ignorancia sobre algo tan importante como son los alimentos que comemos a diario.

¿Verdaderamente el precio es lo único importante a la hora de escoger un alimento? ¿Es el factor económico el que más determina la obesidad y los problemas que derivan de ella? Un ejemplo: ¿Quién se quiere comprar la casa más barata? Supongo que nadie… lo normal sería dentro de nuestras opciones comprar la mejor ¿Pero que ocurre cuando no tenemos dinero para ello? El kit de la cuestión aquí es que estamos subvencionando una agricultura basada en estos alimentos para vivir con la idea de que la “comida chatarra“es barata cuando la realidad es muy distinta, ya que nos está  saliendo muy cara. Y si además,  le añadimos el coste en sanidad; tenemos que los alimentos procesados son nocivos, el precio engaña, el etiquetado nos engaña, la publicidad engaña y miente descaradamente, la producción no es sostenible, el procesamiento engaña y todo lo relacionado con estos alimentos es una gran estafa.

En España, según datos de Naciones Unidas, un cuarto de los adultos padece problemas de sobrepeso y obesidad. Si se mide sólo entre la población económicamente activa, el porcentaje ronda el 50%, según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).

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El impacto de la obesidad en la economía mundial se calcula en torno a los 2 billones de dólares, equivalentes al 2,8% del producto interior bruto (PIB) global, según McKinsey. La gravedad del problema está a la altura del tabaquismo, la violencia armada o el terrorismo; y sus consecuencias se expanden a muchas áreas de la economía, desde los costes sanitarios —públicos o privados—, pasando por la caída de la productividad y el aumento del absentismo laboral, hasta un mayor consumo de alimentos y energía.

Comer bien en España, un país europeo, Estados Unidos o Reino Unido cuesta más caro que comer mal. Hace falta tener más dinero y algunas personas simplemente no lo tienen, por eso necesitamos cambios a nivel político para que las verduras salgan más baratas que la bollería industrial. La gente piensa que estas compañías son tan grandes y poderosas que no pueden obligarlas a cambiar;cabe recordar que la Industria Tabaquera tenía un gran control político pero ahora ese control a menguado, gracias a la presión de la gente a través de denuncias y a la evidencia científica respecto al tema.

Imaginemos que buena política de salud a nivel nacional o internacional sería ponerse como objetivo principal que el próximo año vayan al hospital menos personas de las que fueron el año anterior.

¿Qué os parecería como medida? El objetivo no sería no atender a menos pacientes, el objetivo sería promover los buenos hábitos alimenticios, un estilo de vida activo y saludable para vencer el sedentarismo. Conseguir alimentos nutritivos y sin adulterar que proporcionen energía para que nos sintiéramos mejor comiéndolos y no enfermásemos a medio-largo plazo… ese si sería un objetivo noble y necesario en estos tiempos donde reina la pandemia de la Obesidad y los problemas que ella conlleva.

En cambio ahora mismo el objetivo de todos los que trabajan en la Industria Alimentaria es vender, no salvar a la humanidad. Esta industria ha descubierto el “Santo grial” que es lo que nos empuja a pasar del consumo moderado al abuso y después a la adicción. La industria elabora productos con el fin de que aparezca el ansia lo cual requiere una gran planificación, como bien explica Michael Moss en su libro “adictos a la comida basura”, el objetivo es alcanzar el “punto de éxtasis” o cantidad exacta de azúcar, sal y grasas que hará que el consumidor “pierda la cabeza”.

Sí, hay sustancias como el azúcar, la sal y las grasas que son adictivas. La Industria Alimentaria al igual que los traficantes de droga, necesitan fidelizar a sus clientes y por eso se centran en el azúcar, la sal y las grasas. El objetivo de las empresas es que compremos sus productos, los cuales, están perfectamente diseñados para potenciar su consumo excesivo. Algunos ejemplos:

Las compañías, por un lado te están vendiendo productos que nos hacen engordar y que son nocivos para la salud y por otro lado tratan de vendernos supuestos productos que son “saludables”  ( y digo supuestos, porque no los son… o ¿A caso piensas que un yogur 0% materia grasa es saludable porque no lleva grasa, cuando para que siga teniendo buen sabor y sea palatable le añaden cantidades enormes de azúcar?

Cuando las empresas afirman que no van a comprometer el sabor característico de sus productos disminuyendo la cantidad de sal, azúcar y grasas; el mensaje es claro: “No nos importan los consumidores, solo el consumo y las ventas”

Antes había pocos yogures, helados, chocolates o patas fritas de distintos sabores. ¿Por qué ahora hay tantos sabores de todo? Porque si siempre escoges el yogur natural o el helado de chocolate, te cansarás antes y por lo tanto consumirás menos. En cambio, si te dan más opciones para elegir como envases, sabores, tamaños o colores consumirás más y no te cansarás tan fácilmente. Uno de los trucos  de la industria es presentar cada año nuevos sabores o envases diferentes para mantener la novedad y hacernos descubrir nuevos productos que nos harán consumir más.

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Es necesario realizar una educación alimentaria coherente. Hay que modificar la forma de vida y las costumbres de la gente si queremos detener esta epidemia silenciosa. La educación es importante, pero de lo que hay que cuidarse es de no exornar las cosas en relación a todo lo referido con la alimentación.

La publicidad global y la modulación sistémica del sabor, que hacen las grandes corporaciones transnacionales, son los pilares centrales de la globalización de la industria alimentaria.

Los fabricantes de comida chatarra gastan miles de millones en publicidad de alimentos no saludables para niños. Se trata de llegar a los niños a través de los medios de comunicación tradicionales y en Internet, así como en la publicidad de las tiendas y sorteos. La mayor parte de estos anuncios son de productos poco saludables con alto contenido de calorías, azúcar, grasa y sodio. Las promociones suelen utilizar personajes de dibujos animados o regalos gratis para atraer a los niños al redil de comida chatarra. En la tele solamente, el niño promedio ve alrededor de  15 anuncios de comida chatarra al día, que anuncian desde cereales con mucha azúcar para el desayuno, la comida rápida, hasta refrescos, golosinas y snacks. Compara eso con los menos de 100 anuncios televisivos que el niño ve al año para de los alimentos saludables como frutas, verduras, y agua embotelladas  y controlar el tamaño de las porciones. Y por supuesto debe acabar con la publicidad agresiva sobre todo la que se refiere a la población infantil.

Diversos estudios indican que el número de horas diarias destinadas por niños y niñas a ver televisión tiene asociación directa con la falta de actividad física, menor gasto energético basal e inadecuada ingesta alimentaria y a una mayor exposición a publicidad alimentaria que promueve consumos de alimentos no saludables, cuya frecuencia es mayor respecto a alimentos saludables. La mayor exposición a una publicidad induce a la elección de los productos publicitados.

Una declaración de propiedades saludables en el etiquetado no significa necesariamente que sea un alimento saludable. Declaraciones de propiedades saludables, tales como ” cero grasas trans” o “contiene trigo integral” puede crear la falsa impresión de que un producto es saludable cuando no lo es. Mientras que las declaraciones pueden ser verdad, un producto no va a beneficiar la salud de tus hijos si también está cargado con sal, azúcar o grasas saturadas, si por ejemplo, carece de nutrientes y fibra u otro. Estas afirmaciones son distractores de calorías, puesto que hacen que la gente se olvide de las calorías.

Es muy común que los productos pongan fotos de frutas o granos, en su etiqueta, haciéndonos creer que están hechos con ese producto, pero muchas veces, sus ingredientes distan mucho de las frutas o alimentos naturales, como concentrados o jarabe de maíz, por lo que es importante, revisar los ingredientes y no dejarnos llevar por la mercadotecnia.

Las relaciones de la industria alimentaria con los profesionales de la salud y las Instituciones de la salud, es quizás a día de hoy; un problema que habría que empezar a tener en cuenta. El patrocinio de congresos sobre nutrición y salud a cargo de estos “traficantes de salud” no es adecuada sobre todo cuando producir alimentos que carecen de nutrientes es el principal objetivos de estas empresas cuyo único fin es engordar sus cuentas anuales a costa de los consumidores.

Que ciertas instituciones y asociaciones de carácter científico y riguroso se presten a representar ciertos productos por una cuantiosa cantidad de dinero no es muy de fiar. Es negligente por su parte, igual que las instituciones políticas que firman acuerdos con estas compañías para fomentar campañas de salud y nutrición, o que subvencionen la materia prima de estos productos  como ocurre en la actualidad. Los estudios que patrocinan los productores de alimentos tienden a minimizar los problemas de salud asociados a sus productos. Si un estudio es financiado por la industria, puede estar más cerca de la publicidad que de la ciencia. Vamos  a recordar algunos ejemplos curiosos  relacionados con la industria agroalimentaria cuyo mensaje más usado es “No hay alimentos buenos o malos, sino estilos de vida saludables o no” .

-El Instituto de Estudios sobre Azúcar y Remolacha (IEDAR), creado en colaboración con los fabricantes de azúcar, ha recibido subvenciones del gobierno, a la vez que aduce  “insuficiente evidencia” para vincular el consumo de azúcar a la enfermedad cardiovascular, la obesidad o la diabetes.

-Artiach, cuya marca pertenece a la compañía Adam Foods, es el fabricante de Dinosaurus -galletas con forma de dinosaurio que contienen un 21% de azúcar. La Asociación Española de Pediatría (AEP) patrocinan estas galletas entre otros productos . El envase del producto describe la AEP como una “entidad colaboradora”. La AEP también ha declarado: “No hay alimentos buenos o malos. . . Las galletas, al igual que otras formas de cereales, son buenas herramientas hacia una dieta variada y saludable”.

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   – Coca-Cola, esa marca que patrocina carreras por la Diabetes (claro el azúcar es muy bueno para curarla, eso y tener directivos/as como por ejemplo  Ángela López de Sá Fernández, responsable del departamento de Asuntos Científicos y Normativos de la multinacional, fue nombrada, por acuerdo del consejo de ministros,  directora ejecutiva de La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), cuya misión es garantizar la salud de los ciudadanos. Este organismo autónomo, adscrito al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, incluye entre sus funciones la prevención de la obesidad). Coca-Cola envuelta en las banderas del código ético, lucha contra la corrupción y la filantropía y patrocinio de congresos, incluídos los de periodistas, parece ser ajena a las mínimas prácticas deontológicas que exigen un intervalo de tiempo antes del pase de un alto cargo de una empresa privada a un organismo ministerial o viceversa. A finales del 2015 se hacia pública esta información:

Casi 120 millones de dólares en los últimos cinco años. Ésa es la cantidad que la mayor empresa de refrescos del mundo ha dedicado a pagar a científicos, instituciones o grupos de pacientes dedicados al estudio de la obesidad y la nutrición o a promover la actividad física.La lista, como señala el diario The New York Times, contiene decenas de becas y ayudas de todo tipo a una gran cantidad de asociaciones de lo más diverso, incluidos algunos importantes organismos públicos, como los Institutos Nacionales de Salud. Estas organizaciones reciben dinero de una compañía cuyos productos son clave en la obesidad y en la expansión de enfermedades no comunicables [como la diabetes].

Muchos de estos científicos han ayudado a propagar la idea de que es la falta de ejercicio la principal causa de obesidad en el mundo occidental; obviando las evidencias científicas que demuestran que la dieta y el consumo de bebidas azucaradas tienen un papel mucho más importante en este problema.  No es de extrañar la repulsa por parte de las asociaciones españolas si se conocen las prácticas de esta macro-empresa en todo el mundo: desde la explotación y contaminación del agua potable de acuíferos en zonas pobres de la India y América Latina, a los desplazamientos forzados de la población indígena y los asesinatos de sindicalistas latinoamericanos.

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En EEUU, resulta extraño que la FDA (Administración de alimentos y medicamentos estadounidense) se oponga alegando que “no hay peligro en esa sustancia”.

En los medios de comunicación, como la BBC, sólo se ha oido la versión de la FDA y de la Asociación Americana de Bebidas, representante de Coca-Cola. No se ha escuchado la versión contraria. Del mismo modo que la noticia en España es igual en todos los grandes medios (Europa Press, el Periódico, etc) y sólo reproducen la versión de la FDA y de Coca-Cola-España”

Muchos estudios científicos en ratones y ratas mostraron que el químico 4-MEI y el 2-metilimidazol, otro componente que resulta de esta reacción, corren un mayor riesgo de contraer varios tipos de cáncer, incluyendo de pulmón y tiroides o leucemia.

Nos vende la felicidad con sus campañas de publicidad, nos dicen que es un antioxidante potente contra el cáncer (ver enlace aquí) (gracias a la visita de la marca unos meses antes a la universidad que realizó el estudio riguroso), esta documentado por la red la de casos de directivos de la marca de distintos países tienen vínculos con el sector de la salud pública y luego con la empresa y viceversa como el caso de algunos componentes de la FDA en Europa o EEUU. Lo que menos ayuda es que marcas como Coca-Cola patrocinen los principales acontecimientos deportivos (la copa del mundo de fútbol entre otros tantos) con sus productos desde carreras por la Diabetes ( es su forma de reírse de los consumidores sutilmente)  a patrocinar las grandes ligas de los deportes en diferentes países del mundo entre otras desfachateces.

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-Supuestamente la misión de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria es proteger a los consumidores. Sin embargo, sus representantes, cuya tarea es autorizar con total independencia el lanzamiento al mercado de nuevos productos, trabajan en estrecha colaboración con la industria agroalimentaria. Albert Flynn, presidente del grupo científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, trabaja personalmente para el gigante estadounidense Kraft. Jiri Ruprich, miembro del consejo de administración de la EFSA, también trabajó hasta marzo de 2011 para Danone en República Checa. Por último, Carlo Agostini, miembro del grupo de trabajo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, participa habitualmente como conferenciante en empresas como Nestlé, Danone, Heinz, Hipp, Humana y Mead Johnson.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no sólo mantiene estrechos vínculos con los fabricantes, sino también con las organizaciones próximas de los medios industriales. De este modo, Albert Flynn también es miembro del comité científico del grupo de presión International Life Sciences Institute Europe, en el que se encuentran igualmente empresas como Monsanto, Coca-Cola, Nestlé, Unilever, Danone, Bayer y Kraft. Varios expertos de dicha autoridad ocupan incluso funciones dentro de este instituto inscrito en la lista negra de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En su sitio web, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria afirma que sus actividades respetan los valores fundamentales “de independencia, de transparencia y de capacidad de reacción”. Va siendo hora de que se apliquen realmente.

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– Si te fijas en los anuncios de cereales de desayuno altamente azucarados (esos que siempre llevan una sorpresa en el interior de la caja para los niños a los que se dirigen sus productos aunque ellos niegan eso por activa y por pasiva. La única sorpresa que van a encontrar es la Diabetes), de helados, chocolates o patatas fritas que nos recomiendan llevar un estilo de vida saludable -algo difícilmente compatible con comer estos alimentos de manera frecuente- y que muestran una frase tipo “Porque la vida no está hecha para contar calorías” “Empieza el día con una sonrisa” “alimenta sonrisas” “Destapa la felicidad” “Agusto con la vida” “Irresistiblemente bueno” en la pantalla mientras se emiten. Esta frase “hábitos de vida saludable”, que comparten todos los anuncios de comida basura, es parte del plan HAVISA (Hábitos de Vida Saludable), de la Fundación Alimentum, y cuenta con el aval del ministerio de sanidad y de AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición).

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El plan HAVISA es la prostitución de toda la ciencia de la nutrición llevada a cabo con el consentimiento de casi todos los agentes implicados en este campo, y con el único objetivo de engañar  al consumidor y engordar las cuentas de resultados de unas empresas alimenticias sin escrúpulos. La Fundación Alimentum es un hábil invento de los fabricantes de alimentos chatarra, presidida por el presidente de honor de Danone, vicepresidida por el presidente de Hero España y por el presidente de Unilever España y cuyos vocales son entre otros el presidente de Bimbo, el consejero delegado de Calvo, el CEO de Campofrío, el director general de Coca Cola, el director general de Ferrero Ibérica, el consejero delegado de Grefusa, el director general de Kellogg’s, el director general de Mondelez España, el director general de Nestlé España, el de Pescanova, Panrico, Wrigley… y no sigo porque hay muchas más,ya que todas y cada una de las empresas que fabrican productos alimenticios-chatarra de dudosa utilidad para nuestra salud están representados en esta pantomima de fundación.

Los consumidores, tenemos el derecho y el deber de actuar responsablemente para decir ¡basta! Basta ya de mentiras, de engaños, de ocultar la realidad, de decirnos que la comida chatarra es saludable siempre que hagamos ejercicio, de decirnos que el azúcar es un nutriente y que tenemos que consumir azúcar, y de pretender que nos pasemos el día   levantando pesas y corriendo sin parar para quemar toda esa energía carente de verdaderos nutrientes que ingerimos gracias a la baja calidad nutritiva de los alimentos que esta industria produce, en la que priman otras características esenciales por encima de las nutritivas. Por eso también tenemos la obligación de aprender e informarnos de todo lo relacionado con los aspectos de la comida (al menos hasta que  en los  colegios se enseñe nutrición), la información acerca de los beneficios de los alimentos, qué nos proporcionan determinados nutrientes, la importancia de una alimentación sana como factor determinante de la salud, apoyar al  empresario que produce alimentos orgánicos y naturales sin modificar sus características, a no comprar estos productos chatarras para mandarles un claro mensaje a la industria agroalimentaria -todo esto como un primer paso- para caminar hacia una sociedad saludable, actualmente vivimos en una época donde disponemos de los mejores alimentos y medios para su producción y tenemos la  peor salud  a nivel global para los medios de los que disponemos en la historia de la civilización.

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Otro aspecto a tener en cuenta es la industria de los suplementos dietéticos y los complementos alimenticios (que es la hermana pequeña de la Industria Farmacéutica).

La industria de los suplementos no está muy bien regulada. La FDA es la agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos (tanto para personas como para animales), medicamentos (humanos y veterinarios), cosméticos, aparatos médicos (humanos y animales), productos biológicos y derivados sanguíneos. No hay que tener aprobación de la FDA (Food and Drug Administration / administración de alimentos y medicamentos) para inventar un suplemento dietario. Eso da lugar a la gente para inventar productos de menor calidad. No es ningún secreto que la industria de los suplementos deportivos y nutricionales en general no es muy transparente.

Hay que agradecer al senador americano del estado de Utah, Orrin Hatch; que  ya no tengas que demostrar para nada que tu producto es seguro. Es la FDA quién tiene que demostrarlo y los casos conocidos,no ayudan a confiar en la FDA mucho.

La industria de los suplementos es muy importante en Utah, hace casi 1/4 de todos los suplementos dietéticos en EE.UU. y los suplementos son una industria de 24 mil millones de dólares ( sumad lo que ganan en Europa, Asia u Oceanía, no podéis calcularlo de la cantidad de ceros que hay que poner).

Gracias a la desregulación en EE.UU., Canadá o Europa, la industria de  suplementos tuvo un gran auge.

Los suplementos alimenticios no son aprobados por el gobierno en cuanto a seguridad y eficacia antes de ser comercializados. Cuando un suplemento alimenticio contiene un nuevo ingrediente, este ingrediente será revisado por la FDA (pero no aprobado por la FDA) antes de ser comercializado, pero sólo en cuanto a seguridad y no en cuanto a eficacia. Serán los fabricantes y los distribuidores de suplementos los encargados de garantizar que sus productos sean seguros antes de ser comercializados. Pero en ningún momento nadie garantiza  los beneficios y los resultados del producto. Los consumidores, por lo general, no tenemos los medios técnicos suficientes, el conocimiento científico o ambas cosas  para comprobar si  las afirmaciones que  los  fabricantes afirman en sus productos son ciertas o no.

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Otro ejemplo del vacío legal en los suplementos es que en algunos productos hay que cambiar la fórmula, concretamente algunos componentes del producto; que según un país son considerados dopping, en otros perjudiciales, en otros ilegales y en otros su uso está permitido. ¿Qué locura verdad?

Si coges una revista de musculación, fitness o incluso de deportes específicos, puedes observar que la mitad de ésta son anuncios de productos dietéticos o alimenticios. Estos suelen ser en la línea de : “El destructor de las células grasas”,  “El pre-entrenamiento más poderoso del mercado”, “Dobla tus ganancias musculares en semanas”, etc. Todo esto acompañado normalmente de físicos construidos además de entrenamiento, una buena alimentación y descanso; del uso de esteroides para venderte la idea de que si consumes el producto que te anuncian, conseguirás el aspecto del tipo que aparece en el anuncio y lo mejor de todo, en pocas semanas. Nos venden ideas falsas, porque si los que usan esteroides dicen que tomando determinado producto adquirirán  esa masa muscular como la que ellos poseen  están mintiendo descaradamente. Por  que cuando culturistas bajo etiquetas nuevas como “men physique” o los mr. Olympia  y culturistas de esas dimensiones o incluso algunos que dicen que son “atletas naturales”;  dicen que su cuerpo es trabajo de muchos años de entrenamiento, suplementos y buena alimentación y no del uso de esteroides nos están engañando y riéndose de nosotros. Lo peor de todo es ver como muchos jóvenes se matan a entrenar horas y horas cada día en el gimnasio siguiendo la rutina de su ídolo y tomando infinidad de suplementos pensando en alcanzar los cuerpos de sus ídolos – y la verdad jamás alcanzarán ni el volumen de masa muscular ni la definición de estos tramposos-.

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No pretendo hacer creer que los suplementos son todos ineficaces, algunos de estos productos están avalados por la evidencia científica como eficaces y seguros. En otros la evidencia científica demuestra que son claramente ineficaces o incluso perjudiciales y en otros casos no existen estudios o los que hay no son concluyentes. Pretendo que comprendas que al igual que hacen con otros productos; como las cremas antiedad o antiarrugas (ninguna crema elimina las arrugas ni las disminuye), los champús (ninguno te dejará el pelo como en el anuncio) o incluso los alimentos enriquecidos (un Danacol no te va a reducir el colesterol si tu alimentación es mala), solo se les dan propiedades o asocian propiedades que estos productos no tienen. Aquí un enlace si quieres conocer algunos de éstos suplementos eficaces (ver enlace).

La mayoría de las personas que nos gusta el deporte tenemos ídolos o devoción por ciertas personas, algunos quieren parecerse a sus ídolos. Hoy en día con el auge de Facebook, Twitter o Instagram cualquier personaje público es más accesible y también más influyente. Las marcas lo saben, y de ahí la cantidad de patrocinios a personas que cuentan con millares de seguidores; los cuales, están bombardeando con fotos diarias con los productos que patrocinan (desayunando, en el gimnasio, en momentos de ocio o fotos “subiditas de tono” con el producto de fondo haciendo como que no saben que está ahí).

Quizás todo, como casi siempre; se reduce a dinero. Seguir una alimentación saludable y equilibrada no da dinero a nadie, mientras hay gente que gane mucho dinero no sólo con suplementos sino con alimentos enriquecidos (leche con omega-3, l-casei con multivitaminas y ginseng o danacol con esteroles vegetales). Quizás por eso la Industria Sanitaria de España y otros países del mundo no tienen la intención de promocionar la salud de los alimentos naturales y beneficiosos para la sociedad-pues éstas no ofrecen cuantiosas cantidades de dinero-.

Puede que algún día dejemos de ver a atletas, actores u otra clase de celebridades públicas anunciando este tipo de productos y los veamos apoyando campañas gratuitas que fomenten la verdadera salud. Imagínate a Cristiano Ronaldo o Messi haciendo una campaña a favor de consumir frutas, a LeBron James o Kevin Durant apadrinando una campaña en favor del brócoli o a Tom Brady y Payton Manning pidiendo el consumo de más carne o pescado que no procedan de granjas o piscifactorías donde son alimentados con pienso.

A este post le precederán varios más para tratar algunas de las cuestiones planteadas al principio para tratar de plantear y responder algunas de estas cuestiones, otras simplemente son preguntas que caben hacerse, para reflexionar por qué fracasamos actualmente…entrenadores, dietistas-nutricionistas, médicos, instituciones públicas de la salud, etc.

 

bibliografía:

  1. Informe de VSF Global Food Justice
  2.  www.tercerainformación.es
  3.  Fast Food Nation: The Dark Side of the All-American Meal (2001) Eric Schlosser
  4.  www.naukas.com
  5.  www.midietacojea.com
  6.  www.fda.gov
  7.  www.ine.es
  8. http://www.who.int/whr/2003/chapter1/es/index3.html

 

 

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Tu cuerpo es una máquina perfectamente diseñada. Es igual que un coche necesita gasolina. Tus células también funcionan con gasolina y, al igual que un coche, es importante darles el combustible correcto para que tengan un funcionamiento óptimo. Llámalo combustible, comida o nutrientes, pero la energía viene de lo que comes. Hace que todo lo que realices, pienses, digas, sientas o desees, sea posible. La comida hace posible que te mantengas con vida. Pero ¿entiendes la diferencia entre alimentos reales, que dan vida, y los alimentos procesados, que tienen casi tantos nutrientes como el envoltorio de plástico en el que vienen envueltos?. ¿Sabes cómo tu sistema extrae los nutrientes de la comida y cómo tu cuerpo los convierte en energía? ¿Sabes que es el glucógeno y su función en tu cuerpo? ¿Sabes que los carbohidratos son básicos para el sistema energético de tu cuerpo? ¿Qué la mayor parte de la digestión se hace en el intestino delgado, no en el estómago? ¿Qué necesitas comer las cantidades adecuadas del tipo concreto de grasa si quieres mantenerte sano/a?

Pueden parecer temas de los que no necesitas preocuparte; pueden sonar muy científicos o quizás demasiadas instrucciones. Pero a lo largo de la historia humana esta información -cómo alimentarnos para mantenernos vivos- ha sido más útil para nuestra especie que la invención de la pólvora, las naves espaciales o el teléfono móvil.

Hace miles de años la supervivencia humana dependía de la generosidad de la naturaleza y de nuestra habilidad para cazar animales y cosechar plantas. Como cazadores-recolectores se necesitaba de un conocimiento sofisticado de qué raíces y frutos eran seguros y cuáles eran venenosos. Se pasaban mucho tiempo para seguir la pista y matar bestias más poderosas que nosotros y, probablemente, más tiempo asegurando que siempre hubiera cerca una fuente de agua potable.

En la actualidad, aunque vivimos en una sociedad que caza y acumula comida que necesita calentarse en el microondas en vez de lanzar flechas a búfalos, aún somos cazadores y recolectores. El problema es que estamos cazando y recolectando comida procesada, porque aunque somos humanos modernos con calefacción central en nuestras cuevas, y una gran abundancia de comidas listas en las cafeterías y bares, aún somos humanos. Podemos pedir un taxi con una simple aplicación en el móvil pero tenemos las mismas necesidades nutricionales que quienes descubrieron el fuego frotando dos piedras. Además, tenemos el mismo objetivo en la vida: encontrar comida.

Si nos detenemos a pensar un instante, la mayor parte de nuestras vidas giran en torno a encontrar comida. No estás cazando con flechas en medio del campo, pero cuando eras un niño/a aprendiste a usar tenedor para comer. Aprendiste a hablar para pedir comida (una primera palabra común en los bebés es “más”). Después, aprendiste matemáticas para contar el dinero con el cual comprar alimentos. Obtuviste una educación que te permitió tener un trabajo que te facilita dinero para cumplir con las necesidades de tu vida…y con eso quiero decir comida. Todo lo que sabes y has aprendido regresa al núcleo de nuestra vida: comida.

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Así que queda claro que saber que alimentos consumir y cuáles evitar debe ser tan básico como atar tus zapatos, lavar tus dientes y decir el abecedario. Pero de modo sorprendente, parece que es de lo que menos sabemos.

En las décadas pasadas con la llegada de alimentos procesados, los humanos empezaron a atacarse de bombas envueltas de grasas, azúcar y sal, en vez de comer alimentos saludables en las cantidades adecuadas. El resultado: demasiadas personas se pasan los días consumiendo alimentos que les dan náuseas, las hinchan, las aletargan; alimentos que les hacen pesar más y dejan marcas en su piel; comida que causa dolores de cabeza y acidez; que  provoca ganas de ir al baño corriendo.

Pero aún es que el resultado de todas estas comidas dañinas es una población creciente de gente enferma e infeliz que ni siquiera sabe lo que come le está dañando, es más; ¡ni siquiera está comiendo comida! Solo porque puedas meterte algo en la boca, masticarlo, tragarlo y defecarlo después, no significa que sea comida. Solo significa que puedes masticarlo, tragarlo y defecarlo.

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Hasta que no aprendamos cómo funcionamos en cuanto animales humanos, seguiremos enfermando. Y la parte más alarmante es que los síntomas de los que hablo (hinchazón, acidez, problemas de piel, etc…) son manifestaciones de problemas muchos más grandes, del tipo de enfermedades que pueden matarnos y que, de hecho, nos matan a un ritmo alarmante. El mundo se enfrenta a una crisis de obesidad tanto en adultos como en niños que han llegado a proporciones epidémicas.

La obesidad y sus enfermedades cercanas son mortales. Nuestra generación atestigua un profundo cambio en la forma en la que los seres humanos viven en el planeta: por primera vez en la historia más gente muere por problemas relacionados con el exceso de comida que por la falta de ella. Que paradoja ¿Verdad? Vivimos en un mundo en el que podemos abastecer a toda la población pero en lugar de ello, hay personas que comen en exceso y a otras les falta comida en grandes cantidades.

A lo largo de la historia los periodos de esperanza de vida han aumentado lenta y constantemente. Si fueras una persona veinteañera viviendo en 1770, podrías vivir unos diez o veinte años más. En la actualidad, una persona de 20 años espera vivir otros cincuenta o sesenta años más…si está sana. Pero la obesidad amenaza con cambiar el incremento de esperanza de vida que se ha acumulado y dar pasos hacia atrás.

Por primera vez en la historia (sin contar las guerras y las plagas) nuestra esperanza de vida está acortándose, no alargándose. La calidad y la cantidad de la comida que consumimos en la alimentación occidental está causándonos la muerte. ¡Es una locura! ¿Por qué estamos usando la comida para matarnos, en vez de darle su verdadero propósito: mantenernos vivos y sanos?

Nuestro mundo actual está construido alrededor de la idea de la comodidad.

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Hoy en día, la responsabilidad de alimentar a la raza humana está dividida entre gente que cultiva todos esos nutrientes dejándonos al resto libres para perseguir nuestros placeres y objetivos, para los cuales no tendríamos tiempo si tuviéramos que cosechar nuestra propia comida. Esa es la parte buena del asunto. La parte mala es que conforme creamos más comodidad en nuestra vida, dándole a otros la responsabilidad de nuestra comida, perdemos el conocimiento, la preocupación y la responsabilidad de nuestra propia nutrición. La hemos subcontratado. Hipócrates, el padre de la medicina occidental dijo: “Dejen que la comida sea su medicina, y la medicina su comida”. Y lo dijo hace más de dos mil quinientos años; pero, de alguna manera, a través de los siglos, conforme nos hicimos más inteligentes en cosas como tecnología, transportes y trabajos mecánicos, nos volvimos ignorantes respecto a lo que nos mantiene vivo.

Mira a tu alrededor, estamos inundados de comida. Restaurantes en cada esquina, alimentos procesados en todas las baldas del súper, comida en las gasolineras.

Hemos llegado a creer que más es mejor cuando se trata de comida, desde comprar todo envasado   en los supermercados hasta las ofertas de 3X2. Es entendible que nos atraiga el “más”, después de todo, como cazadores recolectores, tener más era el objetivo. Pero ahora vivimos en una cultura de excesos, no de carencias. Y todo eso de que nos da más nos deja con menos en otros aspectos: nutrientes. ¡Vivimos en cuerpos sobrealimentados y malnutridos! Es en serio: puedes comer en abundancia y estar mal nutrido si lo que comes no te provee de nutrientes o no ofrece nutrición.

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Aprender la información correcta es como romper las cadenas. En Be Fit Now encontrarás información de por qué algunos alimentos dan energía a tu cuerpo a lo largo del día y por qué otros te dejan exhausto/a antes de comer. Aquí aprenderéis a tomar las mejores decisiones alimentarias según vuestro tiempo, dinero y ambiente.

Quiero sentirme bien por dentro y por fuera, por eso el único “más” que quiero en mi vida es “más nutrición”.

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Es sabido por muchos la gran influencia por parte de la industria agroalimentaria en este tiempo moderno, es aquí cuando debemos formularnos la siguiente cuestión: ¿conocemos el grado de influencia de esta industria en nuestras vidas?

La respuesta es más que evidente, rotundamente no. La mayoría de la gente en la que yo mismo me incluyo, hasta hace unos pocos años, damos por sentado demasiadas cosas, incluso somos demasiado ingenuos y sufrimos un abuso de confianza por parte de la industria. Una industria infame que nos engaña con la publicidad, que nos oculta información en el etiquetado de sus productos y que con toda desfachatez dice preocuparse por nuestra salud, cuando su única meta es obtener el máximo de beneficio posible; algo totalmente legítimo y respetable pero, por otra parte hay que recordar y recalcar efusivamente, que esta industria comercia con la necesidad básica del ser humano, que es alimentarse y podemos acuñar ese famoso dicho: “con la comida, no se juega”.

Hay que echar la vista atrás para comprender como a día de hoy la industria agroalimentaria se ha convertido en una de las más poderosas. Aunque se remonta a un poco antes, es a finales de los años sesenta y principios de los setenta cuando se lleva a cabo la implantación de la llamada “revolución verde” que consistía principalmente en la plantación de cereales (arroz, trigo, maíz y soja) a gran escala por medio de la industrialización del mundo agroalimentario, en la que la utilización de semillas modificadas en laboratorio, el uso de fertilizantes y pesticidas derivados del petróleo y las explotaciones monocultivo eran la columna vertebral de dicho proyecto.

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Todo esto fue introducido de manera magistral, por medio de dos pretextos muy bien estudiados: abaratar el precio de los alimentos para hacerlos más accesibles a toda la población y la erradicación del hambre en el mundo, respaldado además por instituciones supuestamente “respetables y libres de sospecha” como La F.A.O (organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y La O.M.S. (organización mundial de la salud). En un principio estos admirables pretextos para mejorar el mundo son incuestionables, pero como el tiempo se ha encargado de desenmascarar, todo se quedó en una “declaración de intenciones” pero resultó ser la excusa perfecta, para su implantación a nivel mundial.

Esta “revolución verde” se tradujo en un cambio en la producción del cultivo de cereales, el cual se triplicó, la producción de carne también se triplicó y a su vez la producción de lácteos se duplicó, estas dos últimas por causa del cambio de alimentación en los animales, ya que los cereales, pasaron a formar parte de la alimentación de los mismos.

Después de esta breve explicación de la llamada “revolución verde”, que es un momento clave en el tema que nos ocupa y el punto de inflexión del porqué de la industria agroalimentaria hoy en día. Introduzcámonos de pleno en este tema.

Es una evidencia, tanto científica como social, que la alimentación del ser humano ha cambiado más en los últimos cincuenta años que en los anteriores diez mil años. La pregunta es clara: ¿Ha repercutido favorablemente este cambio en la alimentación, en una mejora de la salud? Bien ahora seguramente estarás pensando en que sí, piénsalo mejor… piénsalo un poco más profundo… y te darás cuenta de cómo ese sí se convierte en un no, al formularte estas otras cuestiones: ¿Sabemos ciertamente lo que comemos? ¿Son seguros nuestros alimentos? ¿Conocemos su procedencia y la forma de producción de los alimentos?

Las grandes compañías agroalimentarias son tan poderosas que han cambiado las reglas del juego, la industria ha cambiado los métodos de producción totalmente sin tener en cuenta factores clave como pueden ser: el medio ambiente, la biodiversidad, el maltrato animal y otros más. A continuación varios ejemplos para hacerlo más claro. Los ganaderos han cambiado la forma en la que se ha criado el ganado por que la industria les empuja y presiona ya que sino; no podrían competir y tendrían que abandonar el negocio debido a las pérdidas. El ganado ha pasado de alimentarse de pasto a alimentarse de pienso, en gran medida de cereales y otros animales muertos, ¡Nos hemos vuelto locos!, hemos cambiado la alimentación al ganado solo para abaratar costes de producción, sin tener en cuenta nada más. Este cambio en la alimentación del ganado tiene sus consecuencias y derivó en la mutación de la bacteria e-coli (ESCHERICHIA COLI 0157:H7), que en innumerables casos ha llegado al consumidor, incluso ha producido la muerte a algunos consumidores. Además de alterar la alimentación de unos animales herbívoros, hay que recordar que la cría de estos animales, hacinados, sometidos a un estrés continuo y rodeado de sus excrementos, no hace más que propiciar esta clase de contaminación del producto final, ya que la industria no presta mucho interés en la salud de éstos, cosa impensable tratándose de alimentos. Otro ejemplo, el cual me dejó totalmente desubicado es que en algunas piscifactorías, a los peces como el salmón o la tilapia, se les está alimentando con maíz, ¡un pez comiendo cereales! Es una auténtica locura, pero lamentablemente hay más, mucho más.

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Si después de lo anterior aún piensas que la industria se preocupa por la salud de los consumidores…te expondré lo que realmente te hará cambiar de opinión y darte cuenta, que solo somos consumidores en el sentido que nos necesitan para lucrarse a nuestra costa, pero que no les importamos en absoluto.

Igual que otras industrias insalubres como las tabacaleras y las farmacéuticas, es hora de que la industria agroalimentaria haga frente a sus responsabilidades.

En estos últimos años la proliferación de alimentos procesados ha sido vertiginosa, en estos productos encontramos multitud de sustancias artificiales, llegando en algunos casos a ser una combinación de estas sustancias los ingredientes del mismo. Este uso sin control de “potenciadores del sabor” como el glutamato monosódico (E-621). El glutamato monosódico, es un aditivo que mejora el sabor de algunos alimentos procesados. Utilizado en carnes procesadas y comida congelada para que sepa más fresca, acentúa el sabor de los aderezos y le quita el sabor metálico a los alimentos enlatados. En términos químicos el E-621 contiene un 78% de ácido glutámico libre, un 21% de sodio y 1% de contaminantes. El E-621 “engaña” a nuestro cerebro, haciéndole creer que la comida sabe mejor, es más sana y más rica en nutrientes. Ya que es una neurotoxina daña al sistema nervioso y sobre estimula a las neuronas llevándolas a un estado de agotamiento, en el que algunas de ellas morirán como consecuencia de esta estimulación artificial. Además el consumo de alimentos con E-621 hace que el nivel en sangre de glutamato se filtre al cerebro contribuyendo y causando malestares físicos, como dolor de cabeza, migrañas, espasmos musculares, nauseas, alergias, anafilaxis, ataques epilépticos, depresión e irregularidades cardiacas. Lo que hace es incrementar el apetito, ya que impide el funcionamiento de los mecanismos inhibidores del apetito. Como demuestra el catedrático de fisiología y endocrinología experimental de la universidad complutense de Madrid, Jesús Fernández-Tresguerres Hernández, “el E-621 potencia el hambre y la voracidad, contribuyendo de manera muy evidente a la epidemia que tenemos de obesidad y especialmente obesidad infantil”. Este aditivo potenciador del sabor, es muy utilizado en las cadenas de comida rápida y se añade también a una lista interminable de alimentos envasados o procesados, como patatas fritas, ganchitos y demás aperitivos por no mencionar que sobretodo se añaden a las chucherías que nuestros niños devoran sin parar.

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La industria intenta camuflar el glutamato monosódico E-621 en el etiquetado, así también se le llama de otra manera o forma parte de otros compuestos como: la proteína texturizada, concentrado de proteína de soya, la gelatina o el nutriente de levadura, así como el almidón y jarabe de maíz, el jarabe de arroz y la leche en polvo también contienen rastros del E-621.

Como puedes ver, la industria no se preocupa mucho, por no decir nada de nuestra salud. Otro ejemplo de la irresponsabilidad y amoralidad de la industria, lo encontramos en los productos que calificaremos “sin azúcar” pero que en realidad son incluso más perjudiciales que los que lo contienen y no me entiendas mal, no recomiendo los productos azucarados, el azúcar refinado no es “saludable” y muchísimo menos si este es consumido en exceso, pero si tienes esa necesidad, eres una persona “golosa”, hay opciones mucho más saludables y si no te queda otra, utiliza azúcar integral o de caña antes que los “edulcorantes químicos”. Estos productos, a los que la legislación les permite llamar o poner en la etiqueta palabras como: “light”, “bajo en calorías”, “sugar free”, “diet”… es solo para llamar su atención, el fabricante de estos productos no persigue que adelgaces o controles tu peso consumiendo sus productos “light”, es tan simple como que estos edulcorantes químicos son muchísimo más baratos que el azúcar y que tienen un poder de edulcoración muy superior a este.

Hablo del más controvertido de todos, el aspartamo (E-951, E-962). El aspartamo es hoy, tras la sacarina, el segundo edulcorante más utilizado del mundo. Este edulcorante químico que fue descubierto en 1965 por la empresa norteamericana G.D. Searle & Co. El producto fue “etiquetado” como no comercializable por la FDA (U.S.Food and drug administration), pero sorprendentemente en 1974 y a pesar de todos los informes desfavorables, fue aprobado como aditivo de productos secos. El aspartamo es sin duda, la forma más evidente de como el interés económico y el político van de la mano o mejor dicho, el político sirve al económico, es el caso de aprobación del aspartamo en USA donde las “puertas giratorias” son una constante y de cómo los que tienen que protegernos, no lo hacen. Un estudio reciente de la Fundación Ramazzini (www.ramazzini.org) para la investigación y prevención del cáncer, público un estudio este año, según el cual su consumo excesivo, podría contribuir a la aparición de linfomas y leucemia, especialmente en los más jóvenes; en el que se demuestra el potencial carcinogénico del aspartamo e insta a una revelación de la posición actual de las agencias reguladoras internacionales que deben considerarlo un asunto urgente de salud pública.

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Cantidad de azúcar en las bebidas

 

Llegados a este punto te formulo otra pregunta: ¿Aun piensas que nuestra salud le importa a la industria? Bien y si te digo que las grandes compañías gastan miles de millones de euros en publicidad, una publicidad que transmite a los consumidores atributos milagrosos, beneficios para la salud, incluso que al consumir dicho producto será “feliz”. La publicidad es la otra gran arma de la industria, y es que gracias a ella; sumado a la ignorancia de la mayoría de la gente pueden vender cualquier producto sin ninguna base fundada ni demostrada, muy distinta a la veracidad en la mayoría de los casos. Pero a la industria, le es indiferente; ellos solo quieren vender y cuanto más mejor…aquí es cuando entra la publicidad en juego y hace su “magia”. Esa magia que hace que te sientas bien si consumes o compras esto y lo otro o por el contrario no estas a la moda, “no molas”, juegan con tus sentimientos de tal forma que adquieres el producto o te sientes mal psicológicamente y físicamente.

Estos despiadados “publicistas” no se basan en la veracidad y la utilidad del producto, sino que juegan con las emociones humanas, adornan los envases con colores para atraer la atención, te dicen que consumiendo este producto serás más feliz (como hace Coca-Cola), que este producto no engorda y es un placer comerlo. Se ríen con total desfachatez y la prueba de ello la encontramos en que la industria hace culpable al consumidor. ¡No! Mi producto no es malo, es usted el culpable por consumirlo de una forma inadecuada. ¡Haber empezado por ahí! La culpa es del consumidor ¡claro! ¿Entonces por qué utilizan sustancias en sus productos para que te hagas “adicto” a ellos? ¿Por qué ese bombardeo publicitario constante? ¿Por qué esas campañas de publicidad tan agresivas? ¿Por qué la falta de transparencia en el etiquetado de los productos? Claro que sí, quieren que desayunes, comas y cenes en sus restaurantes de comida rápida, pero si enfermas, la responsabilidad recae únicamente en ti.

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Otro aspecto a debatir es, el por qué la comida saludable es más cara que la “comida chatarra”. Tú pensarás en un principio que es normal que sea más barata, ya que hay una industria, una producción al por mayor, y por lo tanto se puede vender a un precio más competitivo; y en cierto modo es verdad, pero lo que muchísima gente no sabe es que este tipo de comida está subvencionada. La mayor parte por no decir todos los productos procesados, tienen en su composición uno o varios elementos derivados del maíz, en sus diferentes formas: harina, almidón, glucosa, jarabe de glucosa, fructosa, dextrosa, maltodextrina, isomaltosa, sonbitol (E-420), etcétera. Recordemos ahora la llamada “revolución verde” y que en países como Estados Unidos y Argentina, los grandes productores de cereales transgénicos están subvencionados. Aquí en Europa también están fuertemente subvencionado estos productos. Bien entonces ¿Por qué no se subvenciona esos productos más saludables para nosotros? ¿Por qué no hay más publicidad de comer “ensaladas”?

Podemos extraer una conclusión y es que está claro que no tenemos ni idea de lo que comemos, ni como, ni en qué condiciones se produce, ni de donde procede, ni porque es más barato un donut que una manzana. A la industria ser transparente no le interesa en absoluto como hemos podido ver a estas alturas. La industria tiene sus objetivos muy definidos y no le importa en absoluto si es a costa de empeorar los productos, de engañarnos con su composición o dándole atributos falsos. La cuestión que surge es muy sencilla ¿Quién vigila a la industria? ¿Nuestros representantes los que velan por nuestra seguridad alimenticia dónde están?

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Es bastante evidente que nuestros representantes no nos están representando, o no como deberían. No lo hacen de forma independiente y con implicación; por el contrario, observamos una legislación blanda y muy a favor de la industria, las “puertas giratorias” y la falta de ética de muchos legisladores es patente en estos casos. Por citar un ejemplo, en Europa, hemos asistido a como el proyecto de un nuevo etiquetado en los productos alimentarios llamado el “semáforo” que consiste en informa sobre el valor nutricional y sobre la cantidad de ciertas sustancias que contienen los alimentos. Si un valor se estima desproporcionado aparecerá con el color rojo. Pegado en la parte delantera de los embalajes o etiquetas, el semáforo indicará la cantidad de azúcar, sal, grasas etc, que contiene el producto. Cuando algún producto contenga una excesiva cantidad de alguna sustancia y se considere perjudicial para la salud, el semáforo de la etiqueta mostrará el rojo. Por lo tanto, las aberraciones nutricionales se indicarán en rojo, los productos pasables en naranja y los normales en verde. Ese sistema ya se aplica en Inglaterra y fue promovido por la “Food Standars Agency“, una institución gubernamental británica. No se llegó a aprobar gracias a la presión del lobby de la industria agroalimentaria.

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Un informe de la ONG holandesa CEO (Corporate Europe Observatory), indica que el lobby alimentario ha gastado una suma cercana a los mil millones de euros para evitar que los parlamentarios aprueben la implantación de una etiqueta que ayudaría a los consumidores a elegir sus alimentos de una forma más segura y saludable.

El informe, titulado “A Red Light for Consumer Information” (Semáforo rojo para la información al consumidor), se publicó en 11 de junio. Dicho informe desvela las acciones llevadas a cabo por la industria con el objetivo de presionar a los políticos de Bruselas. Como ejemplo: la diputada socialista holandesa Kartika Liotard confiesa haber recibido cientos de correos electrónicos de los lobbies de la industria agroalimentaria (hasta 250 por día) y uno sólo de la asociación de consumidores. En una entrevista concedida al blog de la ONG CEO, el diputado verde holandés Carl Shlyter comenta:

“Normalmente, la proporción de informaciones provenientes de los grupos de presión es de 84% por 16% proveniente de los movimientos de interés público. En el caso del etiquetado la proporción es de 95% por 5%”. En dicha entrevista, el diputado verde holandés relata cómo la presión por parte de la industria es algo normal en el día a día parlamentario.

 

Hemos visto como nuestros representantes, junto con instituciones como la EFSA, que deberían de ser independientes y servir al bien común, son presionadas y corrompidas, permitiendo esta situación y volviendo a poner por delante de todo el interés económico, antes que la salud ciudadana. Por supuesto que ellos son los culpables junto con la industria, al permitir toda esta locura, pero no son los únicos, ya que la sociedad, nosotros los consumidores, también hemos sido participes de esta estafa y secuestro de nuestra salud. Os recuerdo que tanto la FDA o la EDSA aprobaron en su día el uso- porqué eran “seguros”- el DDT, el PVC y la talidomina, además de muchísimos fármacos que hubo que retirar, por lo cual las recomendaciones o afirmaciones de estas agencias no tienen siempre un valor seguro, teniendo en cuenta sus estrechos vínculos con la industria y las “puertas giratorias”.

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Afortunadamente cada vez son más los científicos y profesionales del sector que desenmascaran y se mantienen independientes en sus estudios y por lo tanto en sus conclusiones finales.

Lo que pretendo decirte es que el dinero corrompe todo, directa o indirectamente, aunque al final, somos los consumidores los que tomamos la decisión de comprar o no dicho producto, por eso deberíamos tener toda la información disponible y certera, porqué así podríamos decir que elegimos libremente el producto, sin mentiras publicitarias, ni condicionamientos, ni aditivos alimenticios ni nada por el estilo.

La conclusión final sobre todo lo que se ha comentado en estas líneas, aboga por ser un mejor consumidor. Un consumidor que elige lo que quiere, pero que a su vez exige que sus derechos como tal se cumplan, conocer el cómo y el dónde de la procedencia del producto, los ingredientes, la seguridad total de esos ingredientes y en general del producto… algo que desgraciadamente no ocurre hoy en día. También por ser un consumidor más informado, con una decisión basada en análisis y que no se deje embaucar por la publicidad engañosa. Aquí tienes el ejemplo, después de compartir esta información contigo, eres solo tú quién tiene que decidir, la responsabilidad es tuya, la responsabilidad es de cada uno de nosotros. La responsabilidad individual es nuestra y la responsabilidad compartida es de la industria, de las instituciones, de las agencias que deben proteger nuestra seguridad alimenticia por encima de cualquier beneficio. Queda mucho camino por recorrer pero es cierto que algo se ha puesto ya en marcha, y por supuesto que es gracias a la participación de la gente que día a día está más concienciada e informada.

Eric Fernández.