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Michael, hijo de James y Deloris Jordan, nació en Brooklyn, Nueva York. Su familia se mudó a Wilmington , Carolina

del Norte, cuando él era joven, y con sus cuatro hermanos, Jordan fue a la Ogden Elementary School, y más tarde a

Trash Junior High School. Posteriormente asistió al Instituto Emsley A. Laney, donde, debido a sus impresionantes

condiciones atléticas, jugó al baloncesto, béisbol y fútbol americano. Sin embargo, fue apartado del equipo de

baloncesto en su segundo año porque para su altura (1,80 metros) estaba supuestamente subdesarrollado. Al verano

siguiente, Jordan creció 10 centímetros y se entrenó rigurosamente. En su año senior en Laney High, promedió un

triple-doble: 29,2 puntos, 11,6 rebotes y 10,1 asistencias, y fue seleccionado en el McDonald’s All-American Team.

Jordan recibió una beca para jugar al baloncesto en la Universidad de North Carolina, donde se especializó en

geografía. En su primer año fue entrenado por el mítico Dean Smith, y fue nombrado el mejor jugador de primer año

de la temporada (ACC Freshman of the Year), promediando 13,4 puntos por partido con un 53,4% en tiros de

campo.Por entonces, Jordan era prácticamente un jugador dominante en la pista aunque, aún así, los Tar Heels no

estaban liderados por él, sino por James Worthy, futuro integrante del Salón de la Fama. En la final de la NCAA de

1982 ante Georgetown Hoyas, Jordan dio la victoria a los Tar Heels con una canasta de dos puntos en suspensión a

escasos segundos del final para llevarse el campeonato, el primer éxito en su impecable carrera profesional. En el

equipo rival se encontraba el pívot Patrick Ewing, futuro jugador de New York Knicks que asistiría, aunque en distinto

bando, a noches mágicas en el Madison Square Garden. Tras ganar el premio al mejor jugador universitario del año

(Naismith College Player of the Year) y el Premio John R. Wooden en 1984, abandonó la universidad para presentarse

al Draft de ese mismo año. Houston Rockets, y sobre todo Portland Trail Blazers, que eligieron a Hakeem Olajuwon y

Sam Bowie, respectivamente, dejaron pasar la oportunidad de incorporar en sus filas a uno de los mejores deportistas

de la historia, al llevarse Chicago Bulls el gato al agua. Jordan regresaría en 1986 a la universidad para graduarse

definitivamente.

Lo más cercano que se ha visto en la cancha de baloncesto a una deidad ha sido a Michael Jordan, como señaló en su momento

un impresionado Larry Bird. El legado del escolta no se puede entender con la simple observación del magnífico

palmarés que acumuló en una carrera plagada de interrupciones voluntarias. Las estadísticas le colocan muy arriba,

pero la dimensión de su grandeza sólo se advierte de verdad viendo alguna de sus exhibiciones, su manera de dominar

cada aspecto del partido, de resolver en cualquier situación. Jordan puede ser el autor del mejor manual para ganadores

escrito nunca en el deporte.

Yo fui uno de tantos chicos que creció transnochando para ver a los Bulls ir ganando, uno tras otro, seis anillos de campeón

de la NBA. Aún sigo haciendolo. La adicción era ver jugar a Michael Jordan, pero no sólo Jordan. Ese equipo era el mejor en

todos los aspectos, empezando por su entrenador Phil Jackson, pasando por estrellas de la talla de Pippen, Rodman Grant

y cerrando el círculo con unos secundarios de lujo como Harper, Cartwright, Armstrong, Kerr, Kukoc, etc. Nadie jugó ni dominó

tanto en el baloncesto u otro deporte como los Bulls de Jordan, ni si quiera mis admirados Lakers del “Showtime” con Magic,

Worthy y Abdul-Jabbar. Analizando tranquilamente la dimensión de aquel equipo puede medirse, por ejemplo,

en la cantidad de jugadores legendarios en su mayoría Hall of Famers a los que dejó en una retirada sin anillos NBA.

Malone, Stockton, Barkley, Miller, Ewing o Wilkins son algunos de los damnificados de aquella “máquina roja”, de la

perfección hecha baloncesto, del mejor equipo rodeando al mejor jugador.Los Chicago Bulls son la mayor dinastia de la historia

de la NBA. Por que la competitividad media del baloncesto moderno es sensiblemente mayor que la del antiguo, porque conjuntos

como los mejores Celtics o los primeros Lakers de Mikan disputaban ligas con muchos menos competidores (competiciones

formadas incluso por sólo ocho equipos).

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Además, jamás fueron derrotados en unas finales, disfrutaron del mejor jugador de todos los tiempos y contaron con el entrenador

más laureado de toda la historia de la NBA, Phil Jackson. Aquellos Bulls no “compraron” estrellas (practica habitual en

la mayoria de las otras dinastias) para reunir varias figuras en el mismo vestuario y allanar así su camino hacia el título.

Actuaron como se supone que dice el manual de la NBA; creciendo desde lo más bajo, confiando en los jóvenes que habían

drafteado, evolucionando año tras año. Su éxito es, sencillamente, espectacular.

La historia de Michael Jordan como dice Antoni Daimel está repleta de pequeñas piezas sin las que es imposible explicar la

historia del “23“.

El draft de 1984 llevó a un delgado escolta procedente de los “Tar Heels” de Carolina del Norte a unos Chicago Bulls que

invirtieron en él su “pick” del draft (3º), con la intención de fabricar un equipo aspirante al anillo. Ninguno de los

implicados, seguramente ni siquiera el propio Jordan, eran conscientes entonces de la dimensión que alcanzarían los Bulls

en unos años después debido a aquella decisión, a ese detalle rutinario, tradición anual en la NBA. Cada uno de los “lottery

picks” se firma con la esperanza de que oculte el premio ganador, pero la cantidad de posibilidades de acierto es mínima.

Michael Jordan sí acabó siendo un elemento dinamizador incomparable. A su alrededor se fueron encajando piezas, jóvenes

o veteranas, siempre complementarias y con un objetivo muy claro, la gloria. Con paciencia, porque los Bulls no eran maquinarias

como Celtics o Lakers, capaces de atraer a varias estrellas para elaborar procesos de reconstrucción exprés. Jordan encarna el ideal

de igualdad entre los participantes que abandera la NBA. Un equipo deprimido tiene la opción de escoger entre los mejores talentos

del país para mejorar su competitividad, acierta, desarrolla su talento, le acompaña y acaba recogiendo sus frutos. “AIR” hizo el

trabajo, pero cabe destacar que los Bulls supieron cómo cuidarle y aprovechar sus cualidades. Algo que muchas veces no ocurre.

Ahora no se recuerda pero los Bulls navegaron durante mucho tiempo por aguas revueltas sembradas de dudas, les costó

encontrar su rumbo. Porque el inmediato impacto de Jordan tuvo su parte buena en cuanto a la explosión de ilusión

que provocó, y su parte negativa fue el desmesurado crecimiento de las expectativas en torno a unos Bulls muy verdes

en su mayor parte. La segunda mitad de los ochenta fue dura para el conjunto de Chicago, al que se pedía un esfuerzo

para que Jordan estuviera mejor acompañado y pudiera competir con Pistons, Celtics o Lakers.

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Los dirigentes de los Bulls apostaron por un modelo basado en la lógica, confiar en talentos como Pippen,

como Grant, como Amstrong, y retocar el equipo sólo en las posiciones necesarias. Se confiaba ciegamente en

las cualidades de ganador de Jordan. Y acertaron de pleno. Justo cuando más críticas estaban recibiendo y coincidiendo

con la madurez de un núcleo de jugadores fuerte y definido, y con el ascenso de un técnico jóven y de métodos

novedosos, comenzaron a llegar los éxitos. Muchos no recuerdan lo que costó a aquel fantástico equipo

dar un importante golpe al “establishment” de la NBA,especialmente superar a aquellos durísimos “Bad Boys” de Detroit 

que formaban Joe Dumars, Isiah Thomas Dennis Rodman (antes de acabar en los Bulls con Jordan y Pippen).

De la historia sólo se suele recordar lo positivo, pero aquel equipo sufrió muchas decepciones, fraguando así

un carácter mas decidido a pelear por el título. Tres años y tres campeonatos. Primer ciclo mágico entre octubre

del 90 y junio del 93, el primer “Three-Peat“. Fue la primera era, la de la consolidación de un Jordan imparable en

ataque y feroz en defensa, la del polivalente hasta el extremo Pippen, la del joven príncipe Grant bajo los aros, la del casi

infalible Paxon tirando desde fuera y dirigiendo, mientras el eléctrico B.J. Amstrong le iba comiendo terreno,

la de obreros como Cartwrigth, en la que conocimos el “triángulo mágico” ideado por Winter y aplicado

con maestría por Phil Jackson. “Air” poco después de ganar su tercer anillo con los Bulls,

se encontraba en un momento personal y profesional muy complejo. Su padre había muerto hace muy poco,y su pérdida

afectó al “23”, que también acusaba una evidente falta de motivación tras dominar la NBA sin contestación durante tres

años seguidos.

Jordan anunció su retirada y se dedicó a jugar al beisbol, su sueño de juventud, en ligas menores, en parte como homenaje

a su padre.

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La temporada 1994-95 comenzó con una gran noticia. El viejo Chicago Stadium fue reemplazado por el moderno

y actual United Center, nuevo hogar de los Bulls. En lo deportivo hicieron grandes incorporaciones; Ron Harper,

Steve Kerr, Luc Longley y Bill Wennington. Pippen seguía ejerciendo de figura y respondía, pero el 18 de marzo y

tras un mar de rumores, Michael “Air” Jordan acudió a una rueda de prensa para pronunciar las palabras

que todos esperaban: “I´M BACK”. “Air” estaba de nuevo en casa, y para dejar claro que retenía su grandeza

tardó sólo 10 días en anotar 55 puntos en el Madison Square Garden ante los Knicks.

De nuevo el equipo cayó en segunda ronda, por segundo año consecutivo tras el parentesis de Jordan, destrozados por un joven

Shaquille O´neal, Penny Hardaway y otros jovenes de Orlando Magic. Muchos vieron en la derrota un inevitable fin

de ciclo y el ocaso de Jordan y sus compañeros. Pero aquel fracaso tuvo el efecto contrario; espoleó al “23” y a

todos sus compañeros.Aquel fracaso los motivó más que nunca. Sin saberlo habían vuelto a despertar a la “bestia”.

1995-96, el año de los records; 72 victorias y sólo 10 derrotas. Ningún equipo había alcanzado antes, ni lo ha hecho

después,una marca tan espectacular como la que lograron los Bulls de Jordan en esta temporada. Fue el año del “retorno del rey”,

de la llegada de Rodman y, probablemente del mejor equipo que ha visto la historia de la NBA.

La perfección en el deporte es un ideal inalcanzable, una verdadera utopía. Pero si hubiera que elegir a un equipo en toda la historia

del baloncesto qué al menos la rozó, esos serían los Bulls del 96. Aquel equipo liderado por el “23” rompió un buen

número de records en una temporada para el recuerdo, pero con uno sólo se demuestra su dominio aterrador;

acabaron con una marca de 72-10,una marca inalcanzable aún hoy en día en la NBA.El equipo era el mismo

que sucumbió ante los Magic de O´neal en los “Playoffs” de la conferencia este del 95.

Sólo había una diferencia qué a muchos les pareció un suicidio pero que acabó siendo un gran acierto histórico.

Los Bulls transpasaron a los San Antonio Spurs a Will Perdue a cambio de Dennis “el gusano” Rodman. El problema de Rodman

era su terrible carácter y un interminable historial de excentricidades y faltas de profesionalidad.

Pero la combinación de paternalismo libertario de Jackson fuera de la cancha y de exigencia militar de Jordan dentro

de ella funcionaron con Rodman que apenas dio problemas sin contar pequeñas excepciones.

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Así se añadió a un equipazo una de las pocas piezas que podía mejorarlo; el mejor defensor de la NBA.

Michael Jordan se pasó todo el verano del 95 machacándose para volver a dominar la liga como antes de su retirada, y su disciplina

espartana se dejó notar desde el primer día. El mejor jugador de basket había vuelto,

y estaba mejor rodeado que nunca en cualquier otro momento de su carrera ( a excepción del “Dream Team”).

Phill Jackson en su libro “Once anillos” dice que el secreto de los Bulls de la temporada 95-96, se debe a tres avances.

“El primer avance fue un cambio de visión. Tras perder ante Orlando en los play-offs de 1995, me di cuenta de que

necesitábamos volver a imaginar la manera en la que empleabámos a nuestros hombres pequeños. A mediados de la década de

los 90, la mayoría de los equipos contaban con bases bajos. El dogma de la NBA sostenía que, a menos que pudieses

encontrar a otro Magic Johnson, la mejor estrategia consistía en situar hombres bajos como bases para mantener

el ritmo de los creadores veloces y menudos que por aquel entonces dominaba en la Liga.

Tras ver a Scottie Pippen en esa posición, había aprendido que poner de base a un jugador de dos metros

con una envergadura extraordinariamente larga creaba toda clase de posibilidades fascinantes.

El segundo avance fue la incorporación de Rodman a los Bulls. Y el tercer avance decisivo fue la nueva actitud de Michael ante el liderazgo.

Durante la primera serie de campeonatos, Jordan había liderado principalmente con el ejemplo, tras perder

contra Orlando, se dio cuenta de que necesitaba hacer algo espectacularmente distinto para motivar al equipo.

Limitarse a clavar la mirada en sus compañeros y esperar que fuesen como él ya no daba resultado.

Fomenté que Michael trabajase más estrechamente con George Mumford. En opinión de George, Jordan necesitaba transformar su

perspectiva del liderazgo.

<<Todo consiste en estar presente y en asumir la responsabilidad acerca de cómo te relacionas contigo mismo y con

los otros afirma George.Eso significa estar dispuesto a adaptarse para reunirte con los demás donde están.

En vez de esperar que se sitúen en otra parte,enfadarte y por la mera voluntad intentar llevarlos a ese sitio, trata

de encontrarlos donde están y liderarlos hasta el lugar al que quieres que vayan>>. Así fue como Michael

adoptó un nuevo modo de liderazgo a partir de lo que funcionaba mejor con cada jugador.

Los Bulls arrasaron en los premios individuales que otorga anualmente la NBA. Jordan unió a su MVP del “AllStar” el MVP de la

liga regular,el octavo título de máximo anotador de la liga, el MVP de la finales y fue incluido en el mejor

quinteto defensivo de la temporada junto a Pippen y Rodman. Phil Jackson se llevó el premio al entrenador del año,

Jerry Krause el de mejor ejecutivo del año.

Además Rodman ganó su quinto título de máximo reboteador del campeonato y Kukoc fue nombrado

el mejor 6º hombre.

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La temporada 1996/97, temporada en que la NBA celebraba 50 años de vida, Jordan y los demás no defraudaron no rozaron la

perfección de la pasada temporada, pero llegaron cerca de mejorar la anterior, ya que estubieron

intratables con un record de 69 victorias y 13 derrotas, incluyendo de 41 partidos en el United Center sólo dos derrotas.

En las finales contra los Utah Jazz de Karl Malone y John Stockton, tuvo lugar una nueva heroica de “Air”.

Incluso enfermo, Jordan dejó para los anales uno de los partidos más completos que se recuerdan, apodado por los fans

the flu game“, el partido de la gripe.Sus 38 puntos resultaron decisivos para la victoria de Chicago, y la imagen de Pippen

ayudándolo a marcharse del parqué es una de las más recordadas en la carrera del “23”. Jordan jugó más de lo

recomendado en su estado de salud, y acabó exhausto. Pero sus hazañas no acabarían en ese decisivo quinto partido.

Porque en el sexto y con la serie ya de vuelta en el United Center y ya plenamente recuperado, aún se superó más a si mismo. Jordan

acabó con 39 puntos y 11 rebotes y protagonizó la jugada crucial del choque y de la serie, incluso sin

ser él quién anotó la canasta.Jordan a falta de 26 segundos para el final del encuentro, y en un tiempo muerto,

siendo consciente de que los Jazz le harían un “dos contra uno” avisó aSteve Kerr para que estuviera atento en el caso de que eso

sucediera.

Los Bulls sacaron de banda, el balón llego a las manos de Jordan e, inmediatamente,tenia a dos defensores encima.

Pero aún le quedaba un último as en la manga. Viendo a Kerr abierto, “Air” lo asistió para que

éste se jugara un largo lanzamiento y se convirtiera en el héroe de la noche, permitiendo a Chicago alzarse

con su segundo “back to back” y su quinto anillo de campeón.

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Los Bulls sumaban su quinto anillo en siete temporadas confirmando así su condición de gran dinastia del baloncesto moderno.

El último baile. Esa era la frase que se leía en los cuadernos que Phil Jackson entregó a sus jugadores el primer día de “training

camp” de la temporada 1997/98.

El entrenador anunciaba así que se retiraba, y también Michael Jordan, el gran artífice de la dominación de los Bulls en la última

década.Ante un inevitable cambio de ciclo, la plantilla quería aprovechar lo que quedara de los buenos tiempos todo lo que

pudiera, para cerrándola incluso por segunda vez con un tercer título consecutivo que sería histótico.

Chicago acabó con un balance de 62 victorias y 20 derrtotas, Jordan y Rodman lideraron por décima y séptima vez,

respectivamente,las clasificaciones de puntos y rebotes, y el escolta recibió su quinto MVP.

Su rival serían, otra vez, unos Jazz que habían completado una “regular season” hasta mejor que la anterior, la de su

primera participación en las Finales de la NBA, igualando el récord de 62-20 de los Bulls

y asegurándose la ventaja de campo al haberse vengado de Jordan y los suyos y haber ganado los dos enfrentamientos

de la liga regular.

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La confianza de los pupilos de Jerry Sloan era muy alta, más aun tras humillar con un contundente 4-0 a los Lakers de

Shaquille O´neal y un joven Kobe Bryant en la final de la conferencia Oeste.

La eliminatoria empezó mal para Jordan y los suyos era la primera vez desde 1991 que los Bulls empezaban perdiendo

las Finales, aunque darían la vuelta a la situación.

El sexto y crucial encuentro dejaría alguna de las imágenes más imperecederas de la historia de la NBA. Como había

ocurrido en todos los partidos anteriores, y en las Finales de 1997, Jordan era defendido por Byron Russell, que tenía

la difícil tarea de evitar que el “23” se marcara una exhibición ofensiva y llevara a los Bulls a la victoria. Los Jazz no

querían perder otra vez el anillo ante Chicago, y mucho menos en su casa, pero en aquella Final se esfumarían las

posibilidades de que Stockton y Malone lograran alguna vez ser campeones de la NBA.

“El último tiro”. Son los segundos finales del sexto partido de las Finales en el Delta Center de Salt Lake City.

Los Jazz ganaban 86-85 y tienen la posesión para forzar el séptimo.De repente, Michael Jordan le roba

el balón a Karl Malone, sale corriendo hacia la canasta contraria seguido de cerca por Byron Russell, hace un amago

de penetración justo en la línea de triple, Russell pierde pie y resbala. Jordan se levanta y lanza. A falta de 5,2 segundos

para el final, el balón entra limpiamente en el aro, dejando el partido y el sexto anillo de campeón a los Bulls. Esta canasta,

la última que “MJ” logró con Chicago, fue votada por los hinchas como el mejor momento en la historia de los “Playoffs”.

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Con aquellos dos puntos se echaba el cierre a la mejor época de Chicago y del propio Jordan, y el sexto anillo, conseguido

gracias a dos “three-peats“, llevaba a los periodistas y a los fans a preguntarse qué habría pasado si Jordan

no se hubiera retirado brevemente en 1993. ¿Habrían emulado los Bulls a aquellos Celtics entrenados por Red Auerbach

y habrían ganado ocho campeonatos consecutivos?

Tras el sexto anillo, muchas cosas cambiaron en los Bulls. Phil Jackson, decidió dejar de entrenar tras sus diferencias con

la franquicia (aunque sólo tardó un año en volver a la actividad en Los Lakers), y Michael Jordan siguió los pasos del

entrenador que mejor rendimiento le había sacado, empujado además por la cercana perspectiva de un “lockout”.

Fue entonces cuando el general manager Jerry Krause y Jerry Reinsdorf tomaron la dificil decisión de acabar con el

legado del equipo en vez de retocarlo y asumir un declive inevitable. Transpasaron a Pippen, no ofrecieron la

extensión a Rodman, se deshicieron de Longley y Kerr a cambio de elecciones de draft.

Desde entonces y hasta hace bien poco, los Bulls no han encontrado una senda en medio de la selva de la NBA que les

devuelva a los éxitos. Pero como si se vieran afectados por una extraña maldición, no han cumplido con las expectativas

prácticamente en ningún momento, aunque en los últimos años se ha ido fabricando pieza a pieza un conjunto joven e

ilusionante que ya visitó las Finales de conferencia y sigue un camino muy parecido aquellos primeros Bulls de Jordan

en los años ochenta.Sólo que ellos no tienen a Jordan, y esa es una diferencia fundamental.

En una rueda de prensa el 10 de septiembre de 2001, insinuó su reaparición, pero negó los rumores sobre su vuelta el

mes anterior. El 25 de septiembre, anunció su segunda vuelta a la NBA, además de afirmar que donaría su sueldo a las

víctimas del atentado del 11 de septiembre. Aunque físicamente no era el mismo de antaño y pese a las lesiones que lo

limitaron continuamente durante la temporada, los promedios de Jordan no fueron nada malos: 22,9 puntos por

partido, 5,2 rebotes y 1,42 robos de balón, liderando a los jóvenes Wizards a un paso de disputar la postemporada a

pesar del flojo equipo con el que contaban. Además, los 41 partidos disputados por Jordan en el MCI Center fueron un

lleno absoluto, así como en cada pabellón durante los dos años que vistió la camiseta de los Wizards. También ayudó a

una formidable racha de nueve partidos consecutivos ganados, desde el 6 de diciembre al 26 del mismo mes, y durante

un breve tiempo se habló de él como candidato al MVP. El 29 de diciembre anotó 51 puntos en la victoria ante

Charlotte Hornets en casa. Debido a las lesiones, sólo pudo jugar 60 de los 82 encuentros de la temporada regular. Tras

jugar su 14º All-Star Game, superó a Kareem Abdul-Jabbar en la tabla de anotadores en la historia del All-Star. La

temporada 2002-03 fue anunciada desde el principio como la última y definitiva, esta vez sí, de Michael Jordan, y no

decepcionó. Esa campaña fue el único jugador de Washington en disputar todos los encuentros de la temporada

regular, siendo titular en 67 de ellos. Promedió 20,0 puntos, 6,1 rebotes, 3,8 asistencias y 1,5 robos por partido. A la

edad de 40 años, anotó 20 o más puntos en 42 ocasiones, 30 o más en nueve. y 40 o más en tres.

El 21 de febrero de 2003, Jordan se convirtió en el primer jugador de la NBA en anotar 40 o más puntos con 40 años,

en la victoria de los Wizards ante los Nets en el MCI Center con 43 puntos de Michael. Los números de asistencia del

público descendieron un poco ese año, aunque aún así los Wizards estaban en un promedio de 20 173 espectadores en

el MCI Center, y 19 311 fuera de casa. El único “pero” era la ausencia de partidos de playoffs en esos dos años.

Reconociendo que sería el último año de Jordan como jugador de la NBA, hubo homenajes en casi todos los pabellones

de la liga. En su último partido en Chicago, el público del United Center le dio una ovación tan grande que el propio

Jordan tuvo que interrumpirla, dando un discurso improvisado, aunque no calmando a la afición. Una muestra de

respeto fue la retirada por parte de Miami Heat del dorsal 23 el 11 de abril de 2003 en honor a él, a pesar de no haber

jugado jamás un partido con la camiseta de los de Florida. En su partido final en el MCI Center, recibió un tributo del

Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, que le obsequió la bandera izada en el Pentágono el 11 de septiembre de 2002,

un año después de los trágicos atentados. En el All-Star Game de 2003, Vince Carter le cedió su plaza en el quinteto

titular y la ceremonia del descanso fue dedicada a Jordan, completada con una actuación musical de Mariah Carey en

honor suyo.

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Filadelfia fue el escenario de su último encuentro como jugador de la NBA, el 16 de abril de 2003 ante los 76ers.

Jugando pocos minutos debido a la gran ventaja de los locales en el marcador, Jordan anotó 16 puntos. En los minutos

finales del partido, Jordan entró de nuevo en juego, después de que el público de Filadelfia cantara “queremos a

Michael”. A falta de 1:44 para el final, Jordan anotó sus dos últimos tiros libres y se sentó tras una increíble ovación de

más de tres minutos de duración.

Jordan se retiró anotando 32.292 puntos en toda su carrera, solo superado por Kareem Abdul-Jabbar y Karl Malone en

toda la historia de la NBA.

Como cita Antoni Daimiel en su libro “El sueño de mi desvelo“: Que lástima no haber vivido su carrera con televisores de

Full HD. Ese fue un error de cálculo de Jordan, sin duda, no hacer coincidir sus vuelos y su estética de juego con la imagen

de la alta definición televisiva. Ese fue el jugador que debería haber servido para patentar el invento de los 1080 píxeles.

Al margen de sus logros deportivos, al margen de su impacto económico en el deporte, es imposible hablar de Michael

Jordan sin hablar de la marca más conocida a nivel mundial: Nike y de su marca propia, Jordan Brand.

A punto de dar el salto a la NBA, Jordan quería firmar con adidas, la marca que llevaba en la Universidad, y la que más

le gustaba por tradición. Pidió a su agente, David Falk, que negociara con ellos, pero Nike se adelantó a la marca de las

tres bandas, y en un movimiento sin precedentes, consiguió hacerse con los servicios de la futura estrella: crear una

línea de zapatillas y ropa propias, algo muy arriesgado para un jugador que si, era muy bueno, pero no se sabía si

realmente llegaría a tener siquiera la mitad de impacto que finalmente tuvo.

Nike hizo unas zapatillas para él exclusivamente rojas y negras. Estaba prohibido en la NBA llevar deportivas con dos

tonalidades diferentes y provocó un enfrentamiento entre el comisionado David Stern y Nike, que acabó con multas

millonarias. El resto es historia, llegaron las Air Jordan, de las que ya vamos por el número 29 (XX9).

 

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El jugador 10, “Air” encarna como nadie el prototipo de deportista perfecto. Es difícil encontrarle defectos al juego del

mejor jugador de la historia del baloncesto. De hecho, es má fácil cualificar su arsenal de virtudes, de cualidades que le

llevaron a ser el más grande sobre el parquet.

Su mentalidad ganadora es prácticamente como un seguro de vida para su equipo. Tenía una brutal capacidad mental.

Siempre encontraba motivación a pesar de ser muy superior a sus rivales. Buscaba siempre nuevas barreras que batir, se

fabricaba sus enemigos para seguir compitiendo al máximo. Han existido pocos deportistas con más deseo de ganar que “MJ”.

EL “23” siempre intentó superarse a si mismo e innovar sobre la cancha. Su capacidad para hacer espectaculares rectificados

mientras volaba hacia el aro o mates de preciosa factura también contribuyó decisivamente a aumentar su fama. Además, supo

ir adaptando su físico para sacarle el máximo rendimiento a su físico para sacarle el máximo rendimiento a su juego.

Elevó el baloncesto a la categoría de arte.

Un jugador que en toda su carrera NBA sólo bajó de los 10 puntos en un encuentro, es un infalible productor de puntos.

Michael Jordan anotaba casi de cualquier manera y en cualquier posición, y fue mejorando si tiro exterior cuando le costaba

más penetrar por su físico. Su “signature move”; la media vuelta en suspensión, es una de las imágenes que definen a la NBA.

“His Airness” combinó como nadie la excelencia en el ataque y la defensa, siendo un durísimo marcador para cualquiera de sus

rivales, a los que desesperaba con su concentración estrema para presionar y robarles balones. Estar emparejado con él era un

auténtico infierno, ya que solía mostrarse muy superior en ambos lados de la cancha, algo muy frustrante.

Jordan se manejaba con maestría con casi todos los aspectos del juego. No en vano, durante sus primeras campañas en Chicago

lideraba casi todas las estadísticas individuales de la franquicia. Era un anotador incansable, un durísimo defensor, un asistente

consumado, un gran “ladrón” y también aportaba en el rebote.

Muchos no recuerdan, pero Jordan fue un jugador muy físico. Era muy fuerte, potente y veloz para jugar de escolta, algo que

aprovechó especialmente cuando llevaba a sus defensores al poste. En sus primeros años en la Liga su explosividad le hacía

imparable.

La ficha:

Nombre: Michael Jeffrey Jordan

Nacimiento: 17/02/1963 en Nueva York (Estados Unidos)

Posición: Escolta

Estatura: 1,98m.

Universidad: North Caroline

Draft: 1984/ 3º(Chicago Bulls)

Trayectoria:

-1984/93 -1994/98. Chicago Bulls

2001/03. Washington Wizards

Palmarés:

– 6 títulos NBA

– 5 MVPs

– 6 MVPs de las Finales

– 3 MVPs del “All-Star”

– 10 presencias en el mejor quinteto de la NBA

– 9 presencias en el mejor quinteto defensivo de la NBA

-14 presencias en el “All-Star Game”

– 2 veces ganador del concurso de mates del “All-Star Weekend”

– 1 premio al mejor defensor de la temporada

– 1 vez “rookie” del año

– 1 campeonato NCAA

– 2 medallas de oro olímpicas

Estadísticas:

– Puntos totales: 32.292

– Puntos de media: 30,1

– Rebotes totales: 5.004

– Rebotes de media: 6,2

-Asistencias totales: 5.633

– Asistencias de media: 5,3

 

 

Toda una generación de jugadores se ha mirado en el espejo de Michael jordan, quizás el que más se ha acercado es Kobe Bryant

aunque nunca ha conseguido ser capaz de ser el lider de equipo que fue Jordan.

Como decia una ranchera <<pero sigo siendo el rey>>, Jordan es y será por muchos años el mejor deportista de la historia.

 

Algunas de las citas más importantes y recordadas de Michael “Air” Jordan:

  • Puedo aceptar el fracaso, pero no puedo aceptar no intentarlo.
  • He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mi para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito.
  • Nunca pienso en las consecuencias de fallar un gran tiro … cuando se piensa en las consecuencias, se esta pensando en un resultado negativo.
  • Juego para ganar, durante las practicas o en un juego real, y no voy a dejar nada en el camino, de mi o mi entusiasmo para ganar.
  • Si aceptas las expectativas de los demás, especialmente las negativas, entonces nunca cambiaras el resultado.
  • Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasara, otras hacen que suceda.
  • El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos.
  • Para tener éxito hay que ser egoísta, o nunca lo lograras. Y cuando llegues a tu nivel mas alto, entonces hay que ser desinteresado. Mantente accesible. Mantente en contacto. No te aisles.
  •  Siempre he creído que si trabajas, los resultados vendrán solos. No hago las cosas a medias, porque sé que si lo hago entonces solo puedo esperar tener resultados a medias.
  • Mi actitud es tal que, si me empujas hacia algo que piensas es una debilidad, entonces daré vuelta esa debilidad percibida y la convertiré en una fortaleza.
  • Paso a paso. No concibo ninguna otra manera para lograr las cosas.
  • “He fallado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito”
  • Mis héroes son y fueron mis padres, no me imagino teniendo a otras personas como héroes.

 

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Muhammad Ali

Es casi imposible oír el nombre de Muhammad Ali sin sentir que acudan una serie de imágenes y citas, ya que resulta tan icónico al ser considerado el boxeador más grande de la historia.

Esos recuerdos son válidos hayas vivido o no en esa época, pues los ecos siguen resonando más de 30 años después de su última pelea. Los historiadores apuntan a un número de razones para ello: el estilo de pelea nada ortodoxo, su personalidad exterior, sus charlas duras y poéticas, su posición en contra de la Guerra de Vietnam. Cual de aquello sea lo que ejerce más influencia depende de tu punto de vista, pero la respuesta no es tan importante como lo es una incontrovertible verdad: que Ali nunca hubiera podido reescribir la historia del deporte si no hubiera sido, sobre todo una “rata” de gimnasio.

Cuando te das cuenta de lo duro que trabajó Ali, empiezas a reconocer que su palabrería “sucia” no era nada de eso. Cuando Ali dijo que era el mayor boxeador del mundo, hablaba desde un punto de vista de absoluta convicción, de creencia tan fuerte que se manifiesta como realidad.

Si crees en cumplir las propias profecías -y todos los grandes atletas lo hacen-, nunca ha habido un mayor ejemplo a seguir que el de Muhammad Ali. Su éxito en el ring nació de una confluencia perfecta entre la auto convicción y la determinación. Nos enseñó a que sin un deseo de trabajar intensamente cuando nadie te ve, no puedes alcanzar la grandeza.

Muhammad Ali o Mohamed Ali, nacido Cassius Marcellus Clay, Jr. (Louisville, Kentucky, 17 de enero de 1942).

En su etapa amateur logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, y como profesional ganó el título de campeón indiscutido de la categoría de los pesos pesados en 1964 a la edad veintidós años, el cual recobraría diez años después. En 1978 consiguió otro cetro de campeón, lo que lo convirtió en el primer boxeador en ostentar en tres ocasiones un título mundial en dicha categoría.

Se caracterizó por su estilo de boxeo alejado de la técnica tradicional, aunque era un conocedor del deporte y de sus contrincantes. Fue dirigido la mayor parte de su carrera por el entrenador Angelo Dundee, y sostuvo memorables combates contra los más renombrados pugilistas de su tiempo, como Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman y Ken Norton. Seis de sus peleas han sido consideradas como las mejores de la historia del boxeo. Otra de sus características más reconocidas ha sido la de verter opiniones irreverentes sobre diversos temas, así como los pronósticos de sus peleas.

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El escritor Bob Lipsyte, autor de un libro sobre Muhammad Ali, describe lo que hizo a este boxeador tan grande y porqué después de más de un cuarto de siglo sigue ocupando una plaza capital dentro del imaginario colectivo. expone 10 razones para ello:

1-Dominó en el ring: Con frecuencia, aguantó dos asaltos más a alguien al que podía haber derribado en tres. Quería crear un espectáculo. Eso, aparte del hecho de que las peleas se veían por televisión de pago, y los K.O. en el primer asalto no son nada buenos para el negocio.

2.Era un especimen físico: Ali era grande e increíblemente rápido. La velocidad de su trabajo de pie y de mano resultaba asombroso. Poseía unos atributos físicos excepcionales. Medía 1,90m y pesaba 95 kilos, lo que significaba ser más grande que la mayoría de los pesos pesados de la época.

3.Retó a las convenciones deportivas: Ali tenia una técnica absolutamente nada ortodoxa. El boxeo tradicional de entonces se basaba en mover la cabeza de izquierda a derecha para que los golpes pasasen por encima de los hombros. Lo que hizo él fue echarse hacia atrás, algo que en el boxeo tradicional se pensaba que te mataría. Y no solo funcionó en ese caso, sino que dominó aplicándolo.

4.Trascendió el boxeo:  Durante un breve número de años fue el rostro más reconocido del planeta. Podías ir a África y veías a niños que llevaban camisetas con su cara.

5.Entrenó como si estuviera poseído: Mucha gente no se da cuenta de que Ali sufrió mucho en el gimnasio. No creo que se castigara tanto en el ring. Se trataba de un chico que, desde los 12 años, fue boxeador de gimnasio. Por eso se convirtió en un adicto a los golpes. Llegaba a primera hora y se marchaba muy tarde. Tenía una extraordinaria ética de trabajo. Incluso cuando era campeón seguía machacandose lo mismo.

6.Se sacrificó por sus convicciones: Estuvo exiliado durante tres años y medio, hasta cerca de los 30, no pudo pelear porqué se negó a ser reclutado para la Guerra de Vietnam debido a sus creencias religiosas. Cuando volvió en 1970, su actitud hacia esa guerra era casi totalmente negativa, y los derechos civiles habían conseguido grandes logros, por lo que todo lo que había dicho se cumplió. Se sintió que había perdido muchos millones de dolares por mantener sus principios.

7.Perdió y siguió combatiendo: Ali y Joe Frazier tuvieron su gran pelea en 1971 (Ali perdió por puntos), y los dos se hicieron bastante daño. Creo que en cierto modo, Ali sangrando, manteniéndose en pie y aguantando, demostró que era un hombre y eso fue la parte final de su redención en América. Todos estaban ahora satisfechos. Ali había sacrificado dinero y su cuerpo, y los que no le querían, ahora lo aceptaron.

8.Preparó una vuelta épica: Se pensó que después de la pelea con Frazier, Ali se convertiría en oponente, alguien a quien deben derrotar los boxeadores jóvenes en ascenso para conseguir una opción al gran título. Nadie pensó que volvería a ser campeón de nuevo; pero lo hizo. Siguió peleando 10 años más y venció a Frazier dos veces.

9.Rompió el molde: Cuando Ali ganó el título en 1964, hacia pocos meses que asesinaron a J.F. Kennedy, acababan de llegar los Beatles a USA, la guerra de Vietnam iniciaba su apogeo, lo mismo que las protestas contra ella. De repente, apareció el chico que iba a convertirse en el príncipe de los jóvenes negros. Al quitarle el título y la licencia para boxear en los comienzos de su carrera, se convirtió en un faro viviente, una de las figuras sociales más importantes de su época.

10.Inspiró pasiones: Todos tenían opiniones sobre Ali. No había nadie a quien no le importase. Inspiraba pasiones, le odiases o le amases. Curiosamente, muchos hombres de color le despreciaban al considerarle un bocazas y de clase baja. Y él dio la cara por muchos chicos estudiantes de raza blanca que se oponían a la guerra. La gente se identificó con el.

Cuando el joven Cassius Clay gano la medalla de oro en las olimpiadas de 1960,el boxeo estaba a la baja en USA. Ali ayudó a cambiar todo esto. Hoy el boxeo aparece en la televisión casi todas las semanas (por supuesto en USA), y los grandes púgiles están entre los atletas más pagados como Floyd Mayweather .

Fuera del cuadrilátero, Muhammad Ali se erigió como una figura con influencia social desde los años 1960 cuando se opuso a su reclutamiento por parte de las fuerzas armadas de su país durante la Guerra de Vietnam, declarándose objetor de conciencia y pese al rechazo de los defensores del nacionalismo estadounidense. Formó parte de la organización religiosa de la Nación del Islam y, aunque se ganó detractores por su conducta independiente de los estereotipos sobre los afroamericanos, a partir de los años 1970 consiguió el respeto como figura deportiva de renombre mundial, especialmente tras su pelea contra George Foreman. En el ocaso de su carrera profesional, empezó a dar muestras de desgaste físico y después de su retiro ha padecido de la enfermedad de Parkinson.

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El boxeador más impresionante de todos los tiempos, un recorrido por sus palabras más resonantes. Una mezcla de sabiduría, soberbia, egocentrismo e ironía sin igual:

 “Esta es la leyenda de Muhammad Ali. Tiene izquierda. Tiene derecha. Si te pega una vez, duermes toda la noche”.

 “Empecé ganando 4 dólares por mi primera pelea. imagínate pagando 25.000 por un cuadro. ¡Mirame vos!”. Durante una charla con Andy Warhol.

“Cuando eres tan grandioso como yo, es difícil ser humilde”. “Los campeones no se hacen en gimnasios. Están hechos de algo inmaterial que está muy dentro de ellos. Es un sueño, un deseo, una visión”.

 “Cuando empecé a boxear, todo lo que quería era poder comprarles a mis padres una casa y tener un auto grande para mí. Pero mis sueños comenzaron a crecer”.

 “Una persona que ve la vida a los 50 años igual que a los 20, ha desperdiciado 30 años de vida”.

 “Cuando tienes razón, nadie lo recuerda. Cuando estás equivocado, nadie lo olvida”

 “Soy musulmán, soy boxeador, un hombre que busca la verdad. No estaría representando al Islam si fuese un terrorista. Todo el mundo debe conocer la verdad: Islam es paz”.

 “No cuentes los días, haz que los días cuenten”.

 “Soy América. Soy la parte que ustedes no reconocen, pero acostúmbrense a mí. Negro, seguro de mí mismo. Engreído, es mi nombre, no el de ustedes; mi religión, no la de ustedes”.

 “Cassius Clay es el nombre de un esclavo. No lo escogí, no lo quería. Yo soy Muhammad Ali, un hombre libre”.

 “Odié cada minuto de entrenamiento, pero dije: ‘ No renuncies. Sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón’”.

 “Flota como una mariposa, pica como una abeja. Tus manos no le pueden pegar a lo que tus ojos no ven”.

 “Si sueñas con ganarme, será mejor que despiertes y pidas perdón”...

 “La gente no soporta a los bocazas, pero siempre los escucha”..

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 “Vi el mundo entero. Aprendí algo de la gente de cada lugar. Hay verdades en el hinduismo, en el cristianismo, en el Islam, en todas las religiones. Y también en el hablar sincero. La única religión que vale es el amor”.

 “¿Por qué me piden ponerme un uniforme e ir a 10000 millas de casa y arrojar bombas y tirar balas a gente de piel oscura mientras los negros de Louisville son tratados como perros y se les niegan los derechos humanos más simples? No voy a ir a 10000 millas de aquí y dar la cara para ayudar a asesinar y quemar a otra pobre nación simplemente para continuar la dominación de los esclavistas blancos”.

“Yo debería estar en un sello postal. Es la única forma de que me puedan pegar”.

“El otro día luché contra un cocodrilo, peleé contra una ballena, he esposado relámpagos, he encerrado en la cárcel a truenos, yo asesiné a una roca, he herido a una piedra, hospitalicé a un ladrillo, soy tan malo que hago enfermar a la medicina”.

 “Todo el mundo es negociable”.

 “¿Cuál es mi nombre, Tío Tom? ¿Cuál es mi nombre?”. Mientras castigaba a Ernie Terrell en un combate de 15 asaltos, en 1967. Su rival se había empeñado en llamarlo Cassius Clay.

“La comedia es una forma graciosa de decir la verdad. Mi forma de hacer bromas es decir la verdad. Ese es el chiste más gracioso del mundo”.

 “Me gustaría que dijeran que tomó unas cuantas copas de amor, una cucharadita de paciencia, otra de generosidad, una pinta de bondad… que tomó un cuarto de risa, una pizca de preocupación y, a continuación, mezcló predisposición con felicidad, agregó mucha fe y lo mezcló todo muy bien, extendiéndolo a lo largo de su vida y ofreciéndole a cada persona merecedora que se encontró en el camino”. Ali, sobre cómo le gustaría que se lo recuerde.

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Bruce Lee nacido Lee Jun-fan— San Francisco, ( Su padre, Lee  Hoi-chuen, estaba de gira con una obra de la ópera china cantonesa en el continente americano; de ahí que Bruce naciera en San Francisco), 27 de noviembre  de 1940 – Hong Kong, 20 de julio de 1973) fue un destacado y carismático artista marcial, actor y escritor de origen chino, conocido como el más grande artista marcial del siglo XX. Representa el mito que logró la apertura de las artes marciales chinas en Occidente.

Sus películas, entrevistas y principalmente su carisma e influencia, contagiaron y extendieron el auge de la pasión por las artes marciales por todo Occidente, generando una ola de seguidores a través de todo el mundo. Su imagen perdura en el tiempo y ha quedado en la historia como la gran leyenda de las artes marciales.

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Lee es el artista marcial más reconocido y estimado que ha visto el mundo. Le reverencian por encima de los demás, lo mismo que le sucede a Arnold en el mundo del fitness y culturismo. Lee consiguió su puesto en el mundo del fitness practicando en el gimnasio lo que predicaba en las artes marciales: “Utiliza solo lo que sirve, y sácalo del lugar donde lo encuentres”.

A lo largo de los años, se ha hecho normal que los hombres más importantes del cine de acción,-ArnoldStallone, Jean- Claude Van Damme the Rock, entre otros muchos- encuentren enseguida una excusa para quitarse la camiseta. Pero en los años cincuenta, actores como John Wayne y Burt Lancaster apaleaban a puñetazos a los malos, y no estaba de moda mostrar el físico. Eso se combinaba con el hecho de que las estrellas del cine de la época, aunque viriles al estilo del Malboro man, eran en su mayor parte hombres grandes pero amorfos que imponían más énfasis en su actitud que en sus pectorales.

En 1964, Lee -entonces desconocido- derrotó el artista marcial chino Wong Jack en un combate celebrado en Oakland, California.

Lee observó tras su victoria, con desprecio no solo su rendimiento, -sentía que debió haber vencido más rápido a su rival, y que tenían en parte la culpa las limitaciones del Wing Chung– sino también su fuerza y su condición. Le faltó el aire en los pulmones. Sintió muy pesadas sus piernas. Pero de esta sentida indignación, nació una nueva generación de artistas marciales. “Tras esa pelea, Bruce puso más interés en el entrenamiento de fuerza y resistencia así como en el desarrollo de su propia manera de interpretar las artes marciales, que bautizaría como Jeet Kune Do“, contaba Linda Lee Cladwell, su esposa.

El Jeet Kune Do era, en esencia, la primera forma de mezclar las artes marciales. Lee sabía que las peleas reales no siguen siempre las reglas rígidas predicadas por el Kung Fu, el Wing Chun y otras disciplinas. Se dio cuenta de que adherirse a una forma particular de combate terminaba por limitarle y así se refirió al JKD como  el “estilo sin estilo“.

Como muchas de las prácticas de lucha que Lee siguió, entrenar con pesas era contrario a las artes marciales de la época.

Aunque Lee tenía alguna experiencia previa con las pesas, su nueva dedicación al perfeccionamiento físico facilitó su entrada como estrella del celuloide.

Lee tenía unos buenos dorsales y antebrazos antes de iniciarse con las pesas, pero estaba muy lejos del físico que mostró en sus grandes películas. La genética no estaba a su favor- era flaco, y poseía unos músculos muy finos que sujetaban su estructura pequeña-.

Lee estiraba, corría, montaba en bicicleta, y  saltaba a diario a la cuerda para conseguir resistencia. Pero al menos tres días por semana,  atacaba las pesas. Sus rutinas incluían peso muerto, sentadillas, cargadas y press de banca. También incluía ejercicios monoarticulares como flexiones de brazos, extensiones de piernas, etc.

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Uno puede observar a alguien de sus dimensiones y nunca pensar en la potencia, pero eso era en lo que Lee se convirtió como resultado de su entrenamiento. Con 61 kilos, podía sujetar una barra de 55 kilos en paralelo al suelo y dar una patada tan fuerte a un saco de 135 kilos como para que tocase el techo debido al enorme impacto de la pierna de Bruce. También hacía muchas dominadas a una mano.

Bruce Lee sabía entonces lo que sabemos ahora: que sin cuidarse de una nutrición precisa resultaba imposible conseguir músculo o quemar cantidades notorias de grasa.

Aunque nunca buscó ser ídolo del fitness, Lee ha inspirado a millones para hacer ejercicio y alimentarse bien con la intención de conseguir mejor rendimiento, más salud y una estética completa.

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Lo increíble de Bruce era que no tenía nada de grasa encima. No seguía las dietas de los gurús de la “new age“. No tuvo a nadie que le dijera lo qué hacer, como alimentarse, como entrenar, lo hizo todo a su manera, y creo que eso es lo que impresionó a la gente, incluyéndome a mi.

 

El 20 de julio de 1973, Bruce Lee se dirige al apartamento de la actriz china Betty Ting Pei para cumplir una cita con el productor Raymond Chow. El objetivo era hablar de la continuación de la película Game of death. Estando en el apartamento de su amiga y actriz Betty Ting Pei, alrededor de las 14 horas de ese día, Lee sintió un profundo y agobiante dolor de cabeza que le hizo tumbarse en la cama. Betti, según su versión que es considerada oficial, le proporcionó un analgésico que le sumió en una profunda inconsciencia de la cual ya no volvería, entrando en estado de coma. Fue llevado a un hospital, en el que ingresó sin vida.

Actualmente todavía se especula sobre las causas de su muerte, ya que nadie sabe aún por qué fue. La más posible es que pudo haber muerto por una complicación derivada de un ataque de epilepsia, efecto que solo después de 20 años de su muerte la medicina parece haber descubierto.

Filkins, un médico de gran prestigio afirmaba que la explicación oficial en torno a la causa de la muerte de Lee es errónea, puesto que en las reacciones alérgicas a los fármacos se suelen presentar indicios como hinchazón irregular en el cuello o insuficiencia respiratoria. En vez de eso, Filkins piensa que Lee murió a causa de un síndrome de muerte súbita inesperada, derivada de la epilepsia Sudep, síndrome que no se identificó hasta1995.

Lee tenía casi 33 años y los médicos aseguraron que su cuerpo no representaba más de 18-20 años biológicos.

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El legado de Bruce Lee cambió la historia de las artes marciales y el entrenamiento de cintura para siempre. Antes de Lee, solo existían películas fantasiosas acerca del kung fu y otras artes marciales; después de Lee, las películas siguen la estela dejada por este singular artista marcial.

 

Filmografía completa

Una de sus películas, Game of Death se terminó después de su muerte. En 2000 se publicó el metraje original (ver sección Documentales).

 

Fecha Título original Título en Estados Unidos Título en España Título en Hispanoamérica
1941 Golden Gate Girl
1946 The Birth of Mankind
1948 Fu gui fu yun Wealth is Like a Dream
1949 Meng li xi shi Sai See in the Dream
1950 Xi lu xiang My Son, Ah Chung/The Kid
1951 Ren zhi cue Infancy
1953 Qian wan ren jia
1953 Fu zhi guo Father’s Fault/Blame it on Father
1953 Ku hai ming deng The Guiding Light
1953 Ci mu lei A Mother’s Tears
1953 Wei lou chun xiao In the Face of Demolition
1955 Gu xing xue lei
1955 Gu er xing
1955 Ai Love
1955 Ai xia ji Love Part 2
1955 Er nu zhai We Owe It to Our Children
1956 Zhia dian na fu
1957 Lei yu The Thunderstorm
1960 Ren hai gu hong The Orphan
1969 Marlowe Marlowe, detective muy privado
1971 The big boss Fists of Fury Kárate a Muerte en Bangkok El Gran Jefe
1972 Fist of fury The Chinese Connection Furia Oriental Puños de Furia
1972 Way of the Dragon Return of the Dragon El Furor del Dragón El Regreso del Dragón
1973 Enter the dragon Enter the Dragon Operación Dragón Operación Dragón
2000  Game of Death Revisited (DVD)

 

Fuente de la biografia: http://www.brucelee.com

 

L.F.R.

 

 

Arnold Schwarzenegger

 

Nacido el 30 de julio de 1947 en Graz, Estiria, (Austria), es el mejor físico culturista de la historia, actor y político austriaco nacionalizado estadounidense que ejerció como trigésimo octavo gobernador  del estado de California desde 2003 hasta 2011.

Schwarzenegger ganó fama en todo el mundo como un icono de las películas de acción de Hollywood, conocido por sus papeles protagonistas en películas como Conan The Barbarian, Terminator,Comando, Total Recall (desafío total en España), Eraser y Predator. Fue apodado el roble austriaco y el roble de Estiria en sus días de culturismo, Arnie durante su carrera como actor y más recientemente el Governator (una contracción de Governor yTerminator).

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El ascenso de Arnold desde los escombros de la Austria de la posguerra hasta el despacho de gobernador de California constituye una de las carreras más excepcionales (probablemente la más extraordinaria) de los tiempos modernos.

Aunando determinación  y un desparpajo emprendedor típicamente americano, conquistó las cimas del deporte, el espectáculo y la política, en un proceso que le llevó desde las bucólicas praderas de su país natal hasta las más altas instancias de la política en el transcurso de menos de cinco décadas. Su historia representa  un salto cualitativo en logros que un hombre puede alcanzar, hecho posible gracias a ese misteriosos proceso por el que la era parece adaptarse al hombre y éste parece hecho para esa era.

La fuerza de la mente, Arnold habla del entrenamiento del mayor músculo de todos:

Un tema recurrente en todos mis artículos sobre el ejercicio es la importancia de la mente en lo que se refiere a entrenarse, trabajar un músculo, desarrollar un físico y alcanzar los objetivos fijados por uno mismo en el culturismo. Si no domináis la mente, nunca dominaréis el cuerpo. Como he dicho en tantas ocasiones, a menos que comprendáis el potencial de la psique en el crecimiento muscular, no os saldréis con la vuestra. Ahínco, motivaciónfijación de metas… todo empieza por la mente, igual que por la visualización, es decir, cómo os imaginéis el aspecto de vuestro físico en el futuro. Si no tenéis claro en vuestra mente lo que necesitáis trabajar en el gimnasio, no os concentraréis en desarrollar los músculos como es preciso.

Tened siempre presente que el cuerpo hace lo que la mente ordena. Si ésta no quiere levantar pesos elevados y soportar entrenamientos intensos, aquél no responderá con todo su potencial. Haréis lo que estéis obligados hacer, pero nunca completaréis el tipo de entrenamiento intenso que es necesario para desarrollar vuestro físico correctamente. Siempre es la psique la que falla primero, no el cuerpo. El secreto radica en conseguir que la mente juegue a favor vuestro, no en contra.

Probablemente la principal diferencia entre los campeones que he conocido en todos estos años y los tipos que nunca pasan del nivel de principiantes es la capacidad de aquéllos de concentrarse, ir a por todas en cada serie y entrenarse sin cobardía. Resulta obvio que tal vez los campeones tengan mayores aptitudes físicas que el resto, pero he conocido a muchos culturistas con una espléndida genética que nunca han ganado una competición debido a la debilidad de su mente, a la incapacidad de concentrarse como es debido o a la falta de confianza en sus posibilidades de hacer realidad sus propósitos. Por su parte, un buen número de personas menos favorecidas por los genes han conquistado títulos importantes gracias a su deseo, resolución y perseverancia  a prueba de bombas.

Alimentaros bien, tomad suplementos y descansad lo suficiente para aseguraros una buena recuperación. Mantened una actitud positiva y los objetivos a largo plazo vendrán por añadidura.

Explayarse en los pensamientos negativos os hará fracasar, regalaros pensamientos positivos y triunfaréis.

Se ha escrito y hablado mucho acerca del poder del pensamiento positivo. Todos los deportistas, artistas, empresarios, médicos y políticos exitosos tienen este poder a raudales. Una de las principales razones de su éxito es que les apasiona lo que hacen. Nunca piensan en el fracaso, sino en los logros. Derrochan pasión por su trabajo.

Aveces oigo lamentaciones como ésta: “Oh, no puedo perder 10 kilos y desarrollar unos buenos abdominales” o ésta: “No puedo ganar 10 kilos y conseguir la masa que necesito para vencer en tal concurso”. Me daría pena ser tan débil de carácter. Sentiría lástima de tener poca seguridad en mi capacidad para conseguir mis objetivos.

Puedo ganar o perder 10 kilos en unas cuantas semanas porque sé que sólo tengo que modificar el entrenamiento y la dieta y tener confianza para lograrlo.

Cuando hice la película Stay Hungry, con Jeff Bridges y Sallyy Field, me vi obligado a perder 14 kiloos para poder interpretar a mi personaje con 95 kilos.

Poco después, cuando decidí competir para el Mr.Olympia  en Suráfrica, tuve que volver a recuperar peso hasta llegar a los 104 kilos. Estos cambios se produjeron en el mismo año. Muchos aseguraban que no lo conseguiría, pero jamás lo dudé. Yo tenía fe en mi capacidad de control sobre mi organismo.

 

El entusiasmo de Arnold era contagioso. Cuando estaba en el gimnasio todo el mundo entrenaba más duro. Derrotaba a sus rivales en las competiciones de culturismo muchas veces con su mente, con su habilidad para jugar esa guerra psicológica con sus rivales era inigualable; de hecho sigue sin haber nadie con esa capacidad hoy en día en el mundo del fitness y el bodybuilding. Todo esto lo puedes ver por ejemplo en el documental Pumping Iron.

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Arnold siempre creyó firmemente en la utilidad de ese método consistente en marcarse unos objetivos y, al mismo tiempo, elaborar un plan sobre cómo conseguir esas metas.

No resulta una exageración conjeturar que las tres piedras angulares que han hecho de la vida de Arnold un continuo éxito (el trabajo duro, la confianza en uno mismo y el pensamiento positivo).

Hasta la mitad de los años 70 la opinión pública de América hacia la subcultura del culturismo era o bien inconsciente o algo mistificada. Peró en 1977, un documental independiente dirigido por George Butler , cambió todo eso y presentó al mundo al hombre que acabaría  convirtiéndose en una superestrella internacional y en un icono: Arnold Schwarzenegger. Esta película documental cambió el concepto de culturismo y el ejercicio con pesas, creó una expansión mundial  del ejercicio con pesas y los hábitos saludables y además de un gran negocio que en la actualidad genera billones de dolares. Y todo eso gracias en parte al carisma y magnetismo de Arnold.

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Johny Fitness dijo esto sobre Arnold:

Etiquetar a Arnold de “diferente” es calificar a este fenómeno humano muy corto. Otras que no encajan completamente en un molde de exhibir una conducta humana normal, o que de una u otra forma alcanzaran más en la vida que el resto de nosotros son diferentes.

Arnold es la Tenacidad personificada, pura y simple. Impertérrito ante cualquier obstáculo que detendría a los meros mortales, a través de no se sabe que determinación imparable, Arnold marcó  la diferencia en el camino hace años.

Dar algo menos del 110% de sí mismo a todo lo que toca, es extraño para él. Aceptó cualquier cosa que la vida, suerte y destino le pusieron delante, le dio la vuelta y acabó convirtiéndose siete veces en Mr.Olimpia, en una estrella de cine de las más taquilleras, en productor, en autor de superventas del género del fitness, en una personalidad televisiva y también en gobernador de California.

¿Es diferente Arnold? No. Es mucho más. Olvidaos de diferente. El hombre es sorprendentemente singular.

 

Dicen que a un hombre se le juzga por sus actos, la ropa que viste y las cosas que dice y, si es así, ¿qué mejor modo de comprender a Arnold que revisando algunas de sus citas a lo largo de los años?

-“Los americanos son positivos y siempre aspiran a lo más alto” -1983

-“En mi carrera Conan fue un regalo, pero Terminator ha doblado mi caché” -1986

-“Las actividades más saludables son entrenar con pesos y practicar el sexo2 -1975

-“La gente se sorprenderá de lo que puedo hacer” -1997

-“Sed ambiciosos, sanos, caballerosos, creed en vosotros mismos y superar vuestros límites” -1975

-“Una cosa es idolatrar a los héroes y otra imaginarte en su lugar. Cuando veía a los grandes, yo pensaba: Puedo estar ahí” -1979

-“Mi secreto reside en aplicar una fórmula que aprendí en el gimnasio: confianza, actitud mental positiva y trabajo duro. Muchos conoces estos principios, pero pocos los ponen en práctica.

-“Sin duda tenia fe en mi mismo y, cuando tienes claro algo, lo consigues. A los 15 años me veía como campeón de culturismo. Cuando rodaba la película “El gran guardaespaldas” pensé: Clint Eastwood, Charles Bronson y Warren Betty triunfan, ¿por qué no yo? hay sitio para alguien más y voy a ser yo” -1992

-“Llegó un momento en que sabía  que si seguía en el culturismo lo tendría todo, pero cuando no tienes ningún reto nada te interesa, así que me aparté del deporte” -1986

-“En Europa siempre hay razones y excusas para no tener éxito. Los americanos tienen una historia basada en el crecimiento y desde que me he traslada aquí me han pasado cosas maravillosas” -1988

-“La indiferencia y el abandono es la consecuencia de creer que, hagas lo que hagas, nada importa”

-“La fortaleza no proviene de las victorias. Luchas para superarte y, si no te rindes a pesar de las dificultades, puedes decir que eres fuerte”

-“El fracaso no es una opción. El éxito es la única posibilidad”

-“Si es difícil recordarlo, también lo será olvidarlo”

-“Siempre me he fijado en las personas poderosas. Me impresiona que algunos sean recordados durante siglos e incluso milenios” -1975

-“Ayuda a los demás y te garantizo que, aunque mejorarás la vida de otros y el mundo que te rodea, el mayor premio es el enriquecimiento que supone para ti mismo”

-“Siempre supe que mi lugar estaba en América. Cuando tenía 10 años soñaba con irme a América, ser el mejor y ser distinto al resto” -1975

-“Lo peor es ser como todos los demás. No lo soportaría”

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fuentes: libro “Total Recoll” -biografía de Arnold Schwarzenegger, revista Musclemag y documental Pumping Iron.

Lars Fernández.