En los últimos tiempos no dejan de oírse voces que reclaman la subida a los podios de los físicos más estéticos, menos voluminosos, más accesibles, por así decirlo.

Lo cierto es que con el continuo incremento del peso de los grandes culturistas, ha aumentado la distancia entre las estrellas del músculo y el público También han disminuido las opciones de victoria en los certámenes importantes para aquellos atletas que no superen con creces los 100 kilos de puro músculo seco y duro.

A nivel profesional es, casi impensable que un competidor de 1,70 metros y 100 kilos o menos, se adjudique la victoria, a pesar de lucir el físico más bonito, proporcionado y estético sobre el escenario. La mayoría de culturistas de esa envergadura que acceden al carne profesional, dejan de competir después de comprender que no tienen opciones reales ante monstruos de 120 o 130 kilos. Y al hacer esto no sólo privan a los aficionados de disfrutar de sus físicos, sino también que este “deporte” siga avanzando, porque esa realidad desanima a muchos de ellos de la competición, pero lo que es peor todavía, puesto que estos físicos más estéticos pero no tan voluminosos suelen ser los predilectos del gran público, éste también pierde interés por el culturismo.

Algunos no compartís mi visión del culturismo, porque ante todo valoráis el tamaño por encima de todo y bajo la premisa que ha de ganar siempre el más voluminosos. Nunca ha habido culturistas tan grandes y pesados como hoy en día, ni tampoco el culturismo ha generado menos interés entre el público. ¿Existe alguna relación entre ambos extremos? Yo creo que si.

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Sigo creyendo que el levantamiento con pesas es el mejor “deporte” que existe y podría daros cientos de respuestas pero tal vez basta decir que es el único deporte que cada cual puede practicar en el grado que uno mismo quiera y conseguir con él desde el mejor aspecto físico hasta la óptima salud. Ninguna actividad puede proporcionar la calidad de vida que el entrenamiento con pesas produce y es un hecho científicamente contrastado, y por fin popularmente aceptado, que cualquier deportista puede mejorar sus prestaciones, si añade a su preparación física el entrenamiento con pesas correspondiente.

Sin embargo, me molesta y duele ver como este maravilloso “deporte” no está pasando por su mejor momento, sino todo lo contrario.

Supongo que en cierta medida todos somos algo culpables. Puede que os preguntéis por que afirmo que el culturismo está en crisis. Pero hay suficientes elementos que así lo demuestran, y no solo en España, o Europa, sino en el mundo entero.

Vivimos en un momento en el que existen más gimnasios y centros de acondicionamiento físico, fitness centre o wellness como los llaman ahora, y cuando hay más millones de personas que jamás en la historia acudiendo a ellos y haciendo ejercicios con resistencias, y aún así el culturismo tiene más mala imagen que nunca, cuando ese “boom” del ejercicio en centros es consecuencia directa de “nuestro deporte”.

Con el paso de los años el círculo del culturismo en lugar de ensancharse se ha estrechado. Es un hecho que todo lo relacionado con el culturismo ha retrocedido. Estamos en estado de involución.

Buscar culpables no va ayudarnos, pero en mi opinión lo que está arruinando el culturismo es el tamaño excesivo de los competidores profesionales. A las personas muy acérrimas al “mundo de los hierros” no os gustará leer esto, pero es la cruda realidad. La carrera desenfrenada por el tamaño a toda costa que se ha producido estos últimos 15 años, nos está matando, y no me refiero a los culturistas fallecidos, sino al deporte en si.

La Edad de oro del culturismo comprende las décadas de los 40,50,60 y 70. Otros simplemente la definen como el “antes y después de Arnold Schwarzenegger”. En realidad, cada década se erigió por diferentes contextos. Por lo que es necesario resaltar los hechos que hicieron historia.

Durante los años 50 y 60 la aparición de campeones de gimnasia, resistencia y levantamiento de pesas contribuyeron a la divulgación del culturismo como deporte. Esto fue gracias a John Grimek, campeón de gimnasia y levantamiento de pesas del equipo olímpico de los Estados Unidos. El segundo fue Reg Park, reconocido atleta británico quien más tarde se convertiría en mentor de Arnold. Ambos competidores ganaron los títulos de fisicoculturismo en competiciones recién creadas como fueron el Mr.Universo y el Mr. América.

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Algunos culturistas de la época alcanzaron papeles protagonistas en películas de cine o series de televisión y consiguieron popularizar más aún el entrenamiento con pesas. Entre los actores culturistas resaltan: Reg Park, Steve Reeves y Draper Dave.

Por supuesto que no nos podemos olvidar de Joe Weider, que juega un papel fundamental en la difusión del culturismo como deporte. Diseño numerosos cursos de entrenamiento a partir de los años 50, su familia fundó la empresa Weider Nutrition en 1936. Para finales de los años cincuenta las investigaciones en nutrición deportiva habían alcanzado un avance considerable.

En 1946, Joe Weider y su hermano Ben Weider, fundaron la IFBB (International Federation of Bodybuilding and Fitness). Crea la competición de culturismo más conocida del mundo hasta hoy, desplazando la importancia que para aquella época tenía el Mr.Universo. Hablamos del Mr.Olympia, cuyo primer evento tuvo lugar en Nueva york en el año 1965 y cuyo triunfo obtuvo el legendario Larry Scott.

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Las revistas de Weider y de más especializadas en culturismo comenzaban a proliferar.

La década de los 70 fue una época de gran publicidad para el culturismo gracias a figuras como Arnold Schwarzenegger, Franco Columbu, Lou Ferrigno, Ed Corney, Serge Nubret y otros; quienes participaron en un documental de gran éxito conocido por todos como “Pumping Iron“.

En la competición más famosa del mundo, el Mr.Olypia de 1975, que se inmortalizó en la película Pumping Iron, protagonizada por Arnold y que sirvió para popularizar el culturismo entre el gran público, no sólo este deporte cobró fama por la figura de carismática de Arnold, sino porque aquellos físicos (Arnold, Lou Ferrigno,  Frank Zane, Ed Corney, etc) atraían a todos.

Recordad que hasta entonces el Mr.Olympia se disputaba en dos categorías, más y menos de 90 kilos, y en el peso superior solo competían tres hombres, Arnold, Nubret y Ferrigno, es decir que todos los demás participantes, desde Franco Columbu, Ed Corney, Al Beckless, Frank Zane, etcétera, pesaban definidos menos de 90 kilos. Y decidme si no estaban impresionantes. Todos hemos soñado con aquellos físicos alguna vez.

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Ese es el problema ¿Cuántos sueñan hoy con tener el cuerpo de Ronnie Coleman, Jay Cutler o Phil Helth? Por supuesto algunos acérrimos, pero la mayoría esos cuerpos no los seduce para sí, ni mucho menos. Ni siquiera muchos de los que están dispuestos a pagar las entradas para verlos competir, quisieran estar así. Sin embargo hace 30 años cuando se estrenó Pumping Iron, millones de hombres llenaron los gimnasios del mundo entero, atraídos por aquellos físicos excepcionalmente desarrollados y estéticos que sí querían para ellos. Fue la época dorada del culturismo y su explosión a nivel popular.

O no lo vemos lo que está ocurriendo, o no lo queremos ver. El problema, es que salvo algunos acérrimos, el culturismo ha perdido su poder de ilusionar a la mayoría de la gente. Ha perdido aquella magia. Y este deporte siempre ha contado con un gran componente de ilusión.

Es lógico y natural querer mejorar en cualquier disciplina y todo deportista merece un aplauso cuando procura llegar más lejos en su especialidad, pero más y más y más músculo puede que no sea la solución. En algún momento del recorrido hemos perdido el norte. Yo creo que la gran mayoría no entiende la esencia del culturismo, no es llegar a medir y pesar lo máximo posible, sino conseguir el cuerpo más perfecto y equilibrado posible. ¡Hablamos de una carrera de perfección, no de exageración!

Tanto las federaciones de culturismo y fitness, los jueces de éstas, como las revistas y las marcas de suplementación deportiva por darles fama, o los fans que aplaudimos tenemos parte de culpa en la situación en la que estamos.

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Necesitamos competiciones con control antidopaje, donde los jueces prime los cuerpos estéticos y penalicen a los descomunales desproporcionados o con estómagos dilatados.

Seguramente habrá culturistas que no den el paso de competir de esta forma, pero hay que buscar la forma de volver a contagiar e ilusionar con cuerpos más estéticos, y que puedan alcanzarse por medios naturales. Cuerpos que no asusten a los medios de comunicación, al gran público, ni a las grandes empresas, ni a los padres, que no permiten a veces a sus hijos competir o realizar pesas debido a los prejuicios y mitos producidos por el lado oscuro del culturismo.

Cualquier iniciativa a favor de mejorar la imagen del culturismo será bienvenida.

Hay que romper una lanza a favor del padre del culturismo moderno Joe Weider y por supuesto de la IFBB, porque sin ellos tal vez el culturismo no hubiese conocido el auge que en su momento tuvo. No soy yo el más indicado para hablar en este sentido; ni siquiera he competido nunca y por supuesto no soy juez. Pero en algún momento los jueces en su fervor por hacer subir a lo más alto del podio al culturista más grande y más impresionante, no nos hicieron un gran favor a todos. De cualquier modo, hay que decir dos cosas, que el único que no comete errores es el que no hace nada ni corre riesgos y que rectificar es de sabios.

Creo que la visión de un Ronnie Coleman en plena forma es algo fantástico para quien admira el músculo llevado a su máxima expresión, y hay que descubrirse ante este tipo de “atletas del hierro” por los entrenamientos brutales, y los sacrificios que son capaces de hacer, pero hay que admitir que aun teniendo un sitio legítimo en el culturismo, no es la mejor tarjeta de visita para alcanzar la aceptación de la mayoría de la población y la aceptación olímpica que durante tantos años y esfuerzo han buscado los hermanos Weider.

No hay que discriminar a los culturistas de gran envergadura, ni mucho menos, pero sería más interesante y beneficioso para el deporte en general que se valorase más a los pequeños también, porque al hacerlo se haría justicia a atletas impresionantes que pueden hacer mucho por la difusión y la popularidad de este deporte. Está demostrado que si el público y los posibles practicantes de culturismo ven a los campeones como colosos de otra galaxia e inalcanzables, pierden interés por involucrarse en la actividad.

Esto es una realidad, por eso; y muy acertadamente las organizaciones de culturismo y fitness han optado por crear nuevas divisiones de peso, que unas se llaman talla-peso, classic bodybuilding, men physique, etcétera; con un doble objetivo, dar entrada y posibilidades de competir a atletas de cuerpos menos desorbitados y que el público se anime a practicar pesas, ilusionándose por físicos accesibles y al alcance de cualquiera con una dotación genética media, que se entrene con dedicación y por supuesto lleve una alimentación acorde con sus necesidades deportivas.

Pero no basta que este paso se de a nivel amateur, es necesario trasladarlo al ámbito profesional, porque  éste constituye el máximo escaparate de proyección del músculo. Hay que instaurar dos categorías de peso, para dar a todos los participantes opciones iguales de luchar por la victoria. Eso llevaría a más competidores a los escenarios. Deberíamos volver al Mr.Olympia de la época de Arnold en la que se celebraba en dos categorías de peso. Franco Columbu ganó en menos de 90 kilos, y Arnold la de más de 90 kilos, y luego Arnold ganó el absoluto.

Actualmente se está luchando por implantar las dos categorías de peso entre los profesionales de la IFBB.

También habría que compensar, encumbrar o apoyar a otros cuerpos más estéticos, más simétricos y que contagien al público actual. El ejemplo de estos nuevos físicos son: Simeón Panda, Ulisses, Sergi Constance, Lazar Angelov, Joe Donelly, Marc Megna, Steve Weatherford, James Ellis, entre otros tantos que hay. Algunos de estos físicos ni siquiera compiten son solo modelos, entrenadores personales, de fuerza o acondicionamiento físico para determinados deportes, etc.

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Hagamos que el culturismo y el fitness en general sea más accesible para todos, porque ese es el camino a seguir para recobrar la popularidad que nunca debimos perder. Necesitamos cambios y sobre todo ilusión para volver a crear esa sensación mágica y casi multitudinaria que tuvo un día, las pesas se merecen un futuro mejor.

Yo creo en el Fitness ¿ Y tu?

 

 

 

 

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comentarios
  1. Merci Masias dice:

    Tengo una consulta mi niño a ingresado a un colegio deportivo y lo han escogido para entrenarlo en el deporte de levantamiento de pesas, no se si tenga la edad adecuada el solo tiene 9 años y el único deporte previo que practico es el tae kondo, es escuchado que el levantamiento de pesas retraza el crecimiento es cierto? Me prodian ayudar con estas dudas.
    Miles de gracias

    • nuikone dice:

      La adolescencia es una época de grandes cambios y hacer ejercicio es uno de los mejores aliados para mantenerse saludables. Pero las actividades físicas deben ser controladas.A partir de 10 hasta los 13 deben realizar ejercicios de estiramiento, principalmente atletismo o natación.

      En esta etapa comienza el desarrollo músculo-esquelético y esas dos actividades sirven para desarrollar los tendones, ayudan a que el joven sea elástico y tenga mayor altura, porque los cartílagos de crecimiento están en formación.
      Además, estas dos prácticas deben estar acompañadas de una buena alimentación.
      Levantar pesas a temprana edad y sin la guía de un experto puede provocar atrofia de los cartílagos de crecimiento, inflamación de los tejidos, desgarre muscular o secuelas de lesiones como tendinítis. El cuerpo de los adolescentes no debe ser entrenado con el principio de sobre carga progresiva, en lugar de esto hay que enseñarles la adecuada ejecución de los movimientos, para que desarrolles un base de ejercicios de calidad.
      Vale la pena diferenciar el “LEVANTAMIENTO DE PESAS” del “ENTRENAMIENTO CON PESAS:”
      -Las disciplinas que forman al “Levantamiento de pesas” son la “Halterofilia”, el “Fisicoculturismo”, y el Power Lifting. Estas son modalidades competitivas en donde el objetivo es tener músculos muy grandes y fuertes, o levantar cada vez más peso, muchas veces en una forma rápida y brusca.

      ….El problema es que muchos adolescentes que empiezan con estos entrenamientos, podrían todavía no haber alcanzado la madurez de su esqueleto. Para saber si alguien está listo tenemos que saber si su esqueleto es todavía de niño o ya de adulto. Esa madurez o inmadurez esquelética se puede determinar por medio de radiografías (de mano y de pelvis) para saber si ya se cerraron los cartílagos de crecimiento (Fisis), momento en el cual el niño termina de crecer (que en las niñas promedio es alrededor de los 13-15 años y en los niños de los 15-17 años).

      …..En los niños que todavía no alcanzan la madurez esquelética, el “levantamiento de pesas” en cualquiera de sus modalidades puede producir un aumento muy rápido de la fuerza en tendones, músculos y ligamentos, que pueden sobrepasar la fuerza de sus puntos de inserción en los huesos inmaduros generando demasiada sobrecarga con inflamación en esas zonas (insercionitis) y en casos raros, lesiones del cartílago de crecimiento (por deslizamiento de estos).
      Por otro lado, el “Entrenamiento con pesas”, que es lento, progresivo, controlado y bien supervisado, puede traerte muchos beneficios:

      – Aumentar fuerza y resistencia.
      – Proteger tus articulaciones de lesiones al hacer deporte.
      – Mejorar el rendimiento deportivo en cualquier disciplina.
      – Fortalecer tus huesos.
      – Promover que en un futuro no padezcas de hipertensión e hipercolesterolemia.
      – Ayudar a mantenerse en un peso óptimo.
      – Aumentar tu confianza y autoestima.
      – Crear un hábito de mantenerte en forma.

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